El Ministerio de Gobernación pretende diseñar una nueva estrategia para luchar contra siete grupos de narcotraficantes que operan en el país, la cual contará con el apoyo de Estados Unidos. Sin embargo, recientemente, el subsecretario de Estado para la lucha antinarcótica de ese país adelantó que no cuentan con recursos para apoyar la lucha contra el crimen en Centroamérica.
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El titular de la cartera del Interior, Carlos Menocal, dijo en una entrevista a la agencia ACAN-EFE que, con el apoyo de Estados Unidos, el Gobierno creará una nueva agencia antidrogas, profesional y moderna, con capacidad para enfrentar a los grupos que prácticamente se han distribuido en territorio guatemalteco.
Menocal indicó que dicha estrategia consistirá en la creación de una nueva agencia antinarcótica que reemplazará a la División de Análisis e Información Antinarcótica (DAIA).
El representante del Mingob indicó que la agencia antinarcótica se convertirá en una subdirección, que dependerá directamente de la Dirección General de la Policía Nacional Civil (PNC) y estará bajo la supervisión del despacho ministerial.
«Nos hemos sentado con (funcionarios del Gobierno de) Estados Unidos para reorientar el planteamiento estratégico del combate al narcotráfico en Guatemala, y esperamos tener lista la nueva estructura la próxima semana para iniciar de inmediato su constitución», señaló el funcionario.
Según se indicó, el equipo de la agencia estará integrado por un equipo de profesionales de diferentes disciplinas, capacitados para hacer análisis e inteligencia real sobre las organizaciones nacionales e internacionales del narcotráfico.
SIETE ORGANIZACIONES
Según el Mingob, en Guatemala hay siete organizaciones dedicadas al narcotráfico, con conexión directa con los carteles de Colombia, Centroamérica y México.
«Estas organizaciones cohabitan, cogobiernan y mantienen cierto respeto por sus espacios», pero también se enfrentan entre sí cuando dejan de respetar los territorios que dominan, se traicionan, delatan o roban drogas, señaló Menocal.
Los grupos de narcotraficantes se han distribuido en todo el territorio guatemalteco, fijando rutas de trasiego como puntos de almacenamiento de la droga que llega al país por la vía aérea, terrestre y marítima.
De acuerdo con el Mingob, el cartel de los Zetas es el más poderoso y con mayor presencia, el cual opera en las zonas del norte, este y sur del país.
«No podemos cuantificar la cantidad de hombres con que cuenta ni la de droga que trasiegan y almacenan en Guatemala, pero sabemos que es importante. Estos tienen conexión directa con los carteles mexicanos y operan de forma directa desde Colombia», dijo.
Según Menocal, Guatemala sola no puede hacerle frente a esos grupos criminales, pues necesita aliados.
«Los grupos criminales están aliados y operan de forma coordinada desde Colombia hasta México, y la única forma de combatirlos es que los gobiernos involucrados trabajen de forma conjunta, «y para eso el apoyo de los Estados Unidos es indispensable», afirmó.
EE.UU. SIN DINERO
Hace algunos días, David Johnson, subsecretario de Estado para la Lucha Antinarcótica, de Estados Unidos, reconoció que no cuentan con más recursos económicos para apoyar la lucha contra el crimen organizado en América Central.
Las declaraciones del funcionario se conocieron luego de que el presidente salvadoreño, Mauricio Funes, solicitara más fondos para la lucha contra la violencia.
«Honestamente, más dinero fresco no va a estar en oferta, teniendo en cuenta nuestra situación presupuestaria», declaró Johnson al participar en un foro sobre la seguridad en Guatemala organizado por el centro de análisis Consejo de las Américas.
Según Johnson, Guatemala y Honduras son los dos países de la región más preocupantes para Estados Unidos, mientras que Guatemala, en concreto, «sigue siendo un desafío persistente» a causa del «deterioro de la situación», dijo.
ACCIí“N
Mario Mérida, analista en seguridad, considera que la propuesta del Ministerio de Gobernación es buena; sin embargo, aún hay que analizar si esta se llevará a cabo, pues deben evaluarse varios escenarios.
«Yo creo que si más que de una propuesta se convierte en una acción, podrían verse a mediano plazo algunos resultados positivos, siempre que la gente llegue a conformar este tipo de acciones», dice Mérida.