Una de las características de estas fechas es el caos que se provoca en el tránsito de vehículos y la forma en que se conducen los automovilistas, puesto que en muchos lugares pareciera que se trata de carritos locos dado el irrespeto que se muestra al derecho ajeno. En casi todos los sectores se han realizado cambios importantes que supuestamente fueron hechos para mejorar la situación, pero los resultados han sido en verdad catastróficos porque no se midieron otros factores que complican mucho más la situación.
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El caso del Obelisco, en las confluencias de las zonas 9, 10, 13 y 14 es un ejemplo claro de cómo algo pensado para mejorar termina empeorando las cosas. El crecimiento de la ciudad hacia el sur se está dando principalmente en los alrededores de Villa Canales, San Miguel Petapa y Villa Nueva, lo que complica la entrada a la ciudad porque ya sabemos que el transmetro hizo estragos en la parte de las zonas 11 y 12. Muchos usan entonces la entrada por Boca del Monte, aldea de Villa Canales situada al sur de la ciudad y desfogan sea por la Avenida Hincapié o por la Avenida de las Américas, arterias que se han convertido en un verdadero calvario.
Pero a ese crecimiento desmedido y sin orden hay que sumar la construcción de grandes edificios que albergan oficinas, como el complejo Europlaza, que generan un enorme tránsito de vehículos en las horas pico. Desplazarse hacia el norte de la ciudad se ha vuelto imposible y toma demasiado tiempo, al punto de que la antiguamente tranquila décima avenida de la zona 14 es ahora un atascadero de todos los diablos donde, además, cada quien hace lo que se le viene en gana.
La Municipalidad usó en esa avenida un sistema que en Estados Unidos y en países civilizados funciona muy bien porque deja el carril central para que puedan hacerse los giros correspondientes sin que se detenga el tráfico. Sin embargo, debido al semáforo ubicado en la parte norte de la décima avenida, para permitir la salida de los usuarios de Europlaza, ese carril es usado ahora como pista de alta velocidad por quienes quieren adelantar la lenta fila de vehículos y luego meterse a puro tubo en el cuello de botella que se forma. Poco importa que ello complique más el tránsito, lo que es más grave es que puede provocar serios accidentes por la velocidad que desarrollan los automovilistas, la mayoría de los cuales viajan hablando por celular tranquilamente pese a que conducen en forma tan alocada.
La presencia de agentes de la Policía Municipal de Tránsito podría imponer orden mediante la sanción que se aplique a quienes usen ese carril de forma inadecuada, como vía para rebasar en vez de vía para realizar giros sin obstaculizar el desplazamiento del resto de vehículos. Y si la PMT no va a hacer valer los reglamentos, mejor sería desaparecer ese carril y remover los obstáculos colocados al final de la décima avenida, puesto que por lo menos se eliminarían riesgos graves para la población.
Ayer hubo un incidente grave en el que una persona fue baleada, posiblemente por diferencias de tránsito en ese sector y es que me ha tocado ver la forma abusiva en que se comportan muchos de los automovilistas y cómo agreden a los que respetan las normas y forman su fila de manera respetuosa. Guatemala es un país en el que desde el tránsito enviamos el mensaje de que el que cumple la ley es un pendejo porque los que la violan pasan más rápido, pierden menos tiempo porque siempre encuentran a algún baboso que en el momento del atolladero les deja pasar y eso no puede seguir.