Hace falta la «Pineda Ibarra»


La distinguida licenciada Margarita Carrera hace referencia en su columna «Revelaciones de la literatura marginada» (Prensa Libre, 31-10-2008), en relación a que «el ser escritor en Centroamérica y no vivir en el extranjero equivale a ser marginado» he sabido de guatemaltecos que han sido editados en Europa y sus trabajos han sido considerados texto de estudio, con la debida traducción, y de ellos aun en estos dí­as no se tiene conocimiento y todo por ser guatemaltecos. Recuerdo de un filósofo (el nombre se me fue) que se radicó y murió en los Estados Unidos de América. Fue catedrático de la Facultad de Humanidades allá a finales de los años 40 y también de Belén.

José Antonio Garcí­a Urrea

Pero si a escritores de alta calidad, como la licenciada Carrera, se le niega ser editada, ¿qué diremos los que únicamente nos dedicamos a escribir teatro? Esta es un rama de la literatura que en nuestro medio está más que refundida en el ático de las editoriales, en el baúl de la abuelita.

Y cuando hablo de teatro me refiero a una propuesta escénica formal, ya sea de uno, dos o tres actos y no al teatro chatarra, por demás escatológico, copia de un paí­s vecino, que ha contribuido a pervertir el gusto del público, talvez por la facilidad del montaje que no requiere mucho, pero sí­ deja dinero.

Una puesta en escena seria es complicada, requiere de autor, director, elenco, escenografí­a, utilerí­a, sonido, luminotecnia especial. Etc. Y aun cuando se haga estilo radioteatro que es lectura interpretada, siempre requiere de los insumos adecuados.

Anteriormente estaba la Dirección General de Cultura y Bellas Artes con su Departamento de Literatura por medio del cual sin discriminación se hací­an impresiones de libros, al que esto escribe le editaron varios libros de teatro, de un acto, que eran requeridos por grupos teatrales de todo el paí­s, a consecuencia de lo cual fue reconocido como el autor más representado de Guatemala. Por otra parte estaba le imprenta «José de Pineda Ibarra» en donde también se efectuaba impresiones de libros, previa aprobación de la Comisión Técnica del MINEDUC. Desafortunadamente dicha Imprenta fue clausurada por un Presidente de la República. Con estas dos pérdidas los escritores teatrales nos quedamos en la orfandad. El actual MINEDUC debiera reabrir la «Pineda Ibarra».

Por otra parte, los dramaturgos que somos independientes, que no contamos con capital económico para realizar un montaje y no pertenecemos a un a camarilla estranguladora, tampoco logramos que nos monten una obra, pues los «directores» prefieren una obra extranjera. Se añora los festivales de teatro guatemalteco impulsados por aquellas Bellas Artes con los que se dio a conocer obras de autores guatemaltecos, y hubo sorpresas. También estaban los Festivales de Educación Media, que sirvieron para despertar estas inquietudes entre los estudiantes.

De manera pues, que la ilustre licenciada Carrera no está sola en este limbo. NO es un consuelo, pero es una realidad.

íTEM MíS: Lo más fácil para elegir al Presidente de la Corte Suprema de Justicia, es que hagan papelitos. Los depositen en un sombrero y que cada magistrado vaya sacando el suyo, y al que le toque el que diga Presidente, ese se queda.