El Cardenal Jorge Mario Bergoglio, argentino, es ahora el Papa Francisco, autoridad espiritual de la Iglesia Católica en todo el mundo, que suma aproximadamente 1.2 mil millones de personas.
El Papa Francisco pertenece a la Compañía de Jesús, Orden Jesuita fundada el año 1540 por San Ignacio de Loyola. Dentro de los votos religiosos que profesan los jesuitas, está el voto de pobreza además de la castidad y la obediencia, en especial obediencia al Papa. La pobreza fue vivida por San Ignacio.
El cardenal Bergoglio, ha “walk the talk”, una expresión que significa que una persona que afirma hacer algo, da el ejemplo en seguir lo que dice.
En vez de usar un carro limosina con chofer, él usó buses y caminó, rompiendo el protocolo que siguen los cardenales.
En vez de vivir en el Palacio Arzobispal, como corresponde a su jerarquía, vivía en un apartamento pequeño. En tal palacio tendría ayudantes, personas a su servicio y la comodidad del alto puesto como autoridad de la iglesia. En vez de que le sirvieran sus comidas, él cocinó su propia alimentación. Viviendo así, rompía el protocolo para un cardenal. Su comportamiento y su actitud de querer estar cerca de la gente, y en especial de las personas pobres de bienes materiales, no es ni fue una fachada que le ganara simpatías. A pesar de estar en contra de los matrimonios “gay”, visitó y lavó los pies de los pacientes contagiados con VIH. Esos puntos son una pequeña parte de su actuación, que rompió el protocolo como cardenal en Argentina.
Ahora el Papa Francisco, el hombre que al decidir llamarse con un nombre no tradicional a lo acostumbrado por Papas anteriores, rompe de nuevo el protocolo, escoge el nombre del santo humilde por excelencia. Una de las razones de tomar ese nombre, el de San Francisco de Asís, es por la dedicación y amor que el varón de Asís tuvo a la gente pobre. Demuestra el Papa Francisco, la continuación de un comportamiento de amor y servicio hacia las personas más necesitadas.
Algunas de sus actuaciones inmediatas posteriores a ser elegido, son los siguientes hechos. No usó sobre los hombros la capa roja que normalmente es parte de la vestimenta del Papa. En vez de usar los zapatos rojos, decidió usar negros. Tradicionalmente, la cruz del Papa es de oro, sin embargo, él está usando una de hierro.
Al siguiente día de su elección, pudo mandar a traer su equipaje al hotel, él usó el bus de los cardenales, recogió su maleta y pagó su cuenta. En su primera aparición como el Papa Francisco, lo más impresionante fue cuando inclinó su cabeza y pidió a los feligreses orar por él. Un silencio inédito dominó la Plaza de San Pedro.
Todas sus actuaciones en los primeros días, han roto el protocolo establecido para el Papa. ¡El ejemplo enseña! ¿Cómo podemos poner en práctica las enseñanzas de San Ignacio, San Francisco y ahora las del Papa Francisco en pleno siglo XXI? La sociedad actual está en crisis, no sólo económica sino también por la falta de valores y por no reflexionar sobre un Ser superior.
¿Cómo podemos hoy día, pensar y ayudar a las personas con más necesidades? No es vendiendo todo lo poseído; es demostrando acciones justas, es pensar en las otras personas, ayudarlas a mejorar su situación para que puedan salir de su pobreza física y espiritual; es respetar su dignidad.
Todos hablamos que el gobierno debe tener austeridad en sus gastos. Pues, fíjese, nosotros, cada uno, también podemos ser más austeros en lo que compramos. El dinero no gastado puede ser parte de la solución a los problemas sociales.
Ese ejemplo, observado por nuestros hijos, será la base de la acción humilde de la postergación de la gratificación. A temprana edad entonces, los niños aprenderán a no esperar a tener todo lo material en el momento que ellos quieren. Puede ser la base del cambio social.
Estas son algunas consideraciones que surgen de la conducta observable del Papa Francisco. Nos está enseñando con su ejemplo.
Sí, el Papa Francisco hace lo que predica.