¿Ha disminuido realmente la delincuencia?


El presidente Colom sostuvo que la criminalidad ha disminuido en los últimos tiempos según los reportes que entregan las autoridades a la Presidencia de la República, lo que según él contrasta con la percepción ciudadana de que el clima de inseguridad persiste. Supongamos que, efectivamente, el ingeniero Colom ha recibido informes que le indican que hay menos crí­menes ahora que hace un año, lo que indicarí­a que su comentario es de buena fe, pero eso no necesariamente significa que la realidad del paí­s esté mejorando en la forma en que él piensa.

Oscar Clemente Marroquí­n
ocmarroq@lahora.com.gt

En primer lugar debemos entender que cada dí­a es mayor el subregistro de los hechos criminales cabalmente porque la población ha perdido de tal manera la confianza en las autoridades que ya no se toma la molestia de denunciar todos los casos porque sabe que de nada servirá ir a perder el tiempo a un Ministerio Público donde, si bien le va, el asunto quedará archivado. Aparte están los delitos como el secuestro que por su misma naturaleza tiene un alto í­ndice de subregistro oficial porque una de las primeras exigencias de los secuestradores es cabalmente que no se informe a las autoridades o las ofensas sexuales en las que siempre hay resistencia natural de la ví­ctima a informar. Pero en general, los guatemaltecos tenemos tan poca confianza en las autoridades que tras un asalto o un robo, salvo que haya seguro de por medio, preferimos darle simplemente gracias a Dios de haber salido con vida.

Pero en general el problema del gobierno es que la percepción no puede ser más catastrófica, puesto que empezando por un ligero resumen de lo último que hemos visto, nos damos cuenta que abandonan tres cadáveres en un auto de lujo en una de las más transitadas carreteras del paí­s, matan a una jueza de trabajo, asesinan a un niño que habí­a sido secuestrado, atacan un billar y matan a otro menor y sus acompañantes, le pegan de tiros al subdirector de un presidio. Todos esos hechos, sin contar todos los demás que hemos pasado por alto, dejan entre la población la idea de que estamos fritos.

Y cuando el Presidente, con base en sus reportes, nos dice que estamos mejor que antes, la población tiene un primer impulso de rechazo a la explicación que, a lo mejor fundada en datos que le dan sus funcionarios, nos ofrece el Presidente. El hecho es que la declaración del ingeniero Colom no le devuelve la confianza a nadie y, por el contrario, hace que la gente dude de la afirmación que hizo el gobernante, con lo que el efecto es contrario a lo que buscaba. Porque en materia de violencia la percepción es crucial para generar inseguridad y la percepción diaria es que no podemos contener la violencia.

El Fiscal General, por su parte, da unas cifras que nos colocarí­an en la senda de la recuperación tras años de impunidad, pero otra vez una cosa es lo que dice el funcionario y otra distinta la percepción ciudadana. Supongamos que la percepción es equivocada y que realmente vamos mejorando. Entonces por qué a cada rato hacen cambios en el Ministerio de Gobernación si las cosas van como dice el Presidente. Por qué es que cada dí­a hay crí­menes que se quedan si ser resueltos y a todos nos da miedo salir a la calle. Y, por supuesto, aunque Colom diga que hay menos violencia, todos seguimos con la camisa levantada.