En la columna anterior empezamos comentando las canciones de Gustav Mahler, hoy como un homenaje a Casiopea, dorada y sublime esposa, primavera que vino a mi empapando de albas y luceros mi nostalgia. Vivo universo en que me pierdo dulcemente y tierna flor en que se afirma mi alegría continuamos con Canción de la Tierra monumental obra sinfónica.
Del Collegium Musicum de Caracas, Venezuela A mi padre, maestro Celso Lara Calacán, con inmenso amor.
La portada reza así: Sinfonía para tenor, contralto, barítono y orquesta, según el texto de Hans Bethge «La Flauta China»». Así, pues, se trata de un ciclo de canciones sinfónicas como las «Canciones a los niños muertos» y las «Canciones de un camarada errante». Mahler introdujo en las traducciones de Bethge curiosas modificaciones. Por ejemplo, el último verso de la poesía «La Despedida», dice en Bethge: Die Erde ist die gleiche liberal!. Und ewig, ewig, sind die weissen wolkden «La tierra es la misma por doquier.
Y eternas, eternas son las blancas nubes».
Mahler lo modificó como sigue: ¡Die liebe Erde aUiberall bluht aufim lenz undgrunt aufs neu! Alluberall und weig, swing valúen lichi die Fernen, ewig, ewig! «Apenas nacida la primavera, reverdece y florece la tierra por todas partes, en sus más pequeños rincones, sin cesar, y el tierno azul aparece en los lejanos horizontes». Mahler evitó el colorido exótico y ha logrado el milagro de crear armonías hasta ahora desconocidas que, aunque de origen europeo, sugieren un eco de música primitiva.
Das Trinklied vom Jatnmer der Erde «Brindis a la miseria de la tierra». Ya brilla el vino en la copa dorada. Pero no bebáis antes de que os cante una canción: ¡La canción del dolor! Cuando éste se acerca están desiertos los jardines del alma, se marchita y muere la alegría; el canto que dice: «Oscura es la vida» significa la muerte. El firmamento se teñirá siempre de azul y la tierra reposará y florecerá cada primavera. Pero tú. nombre, ¿Cuánto tiempo vives? ¡Apenas puedes regocijarte un siglo en las caducas bagatelas de este mundo! A la luz de la luna, sobre sepulcros, grita un simio. Ahora tomad el vino. ¡Apurad vuestras copas doradas! ¡Oscura es la vida! Las trompas, apenas perceptibles, interpretan demoníacas llamadas sobre el confuso balanceo de toda la orquesta. Como contraste, aparece el estribillo «oscura es la vida», en una tríada sostenida, que por medio de notas añadidas se convierte en el símbolo de ésta concepción de la existencia.
«El solitario en otoño». Las grises nieblas otoñales flotan sobre el lago; toda la hierba está cubierta de escarcha Se piensa que un artista haya esparcido polvo de jade sobre las flores. Pronto irán sobre el agua, a la deriva, las hojas marchitas de loto. Mi corazón está cansado. Mi lamparita se apaga y me evoca el sueño. ¡Oh! íntimo lecho, tengo necesidad de alivio] El largo otoño de mi solitario corazón me hace llorar. Sol de amor, ¿no alumbrarás ni secarás nunca ya mis lágrimas? Sobre el velado sonido de los violines se levanta perezosamente la queja de un oboe solitario: unas quintas en pizzicato despiertan la ilusión del vacío; la tristeza causada por el sol oculto del amor es superada
Von der Jugend «De la Juventud». En el pequeño estanque se alza un pabellón de porcelana blanca y verde, se arquea como el lomo de un tigre. En el pabellón están los amigos que conversan y beben; algunos escriben versos. La tranquila superficie del agua refleja mágicamente todo aquello. El piccolo, la trompeta con sordina, el triángulo y los platillos celebran una fiesta, que es subrayada por el lirismo de los violines.
Von der Schonbheit «De la Belleza». Unas muchachas cortan flores de loto en la orilla.
Entre bromas, atan los ramos. El agua clara refleja sus esbeltas figuras, el céfiro juega con sus amplias mangas y se lleva su perfume. Ved cómo en la otra orilla unos muchachos hacen caracolear sus corceles jadeantes, que pisotean la hierba y las flores. La más hermosa de las doncellas les contempla largamente y con nostalgia. Su orgullosa actitud es fingida; en su mirada tiembla el amor. Flautas y violines juguetean alrededor de las muchachas; una marcha fantástica con mandolina y tamborín acompaña los movimientos de los muchachos.
Der Trunkene im Fruhling El ebrio en Primavera». Si la vida es tan solo un sueño, ¿porqué, pues, fatigas y penas? ¡Bebo todo el día como para hartarme! Luego voy, tambaleándome, hasta mi lecho y duermo. ¿Qué oigo en mi despertar? Un pájaro, que anuncia la primavera. Lleno otra vez mi copa y bebo y canto hasta que la luna brilla en le negro firmamento. ¡Qué me importa a mí la primavera! «La madera audaz y los hoscos sforzati de las trompas y trompetas alternan con la embelesada canción de primavera de los violines.
Nueva Guatemala de la Asunción,)