Hago uso de la palabra italiana nostra para dar a entender que la Guatemala que conocemos, en la que vivimos, en la que hemos puesto la esperanza por un mejor mañana, es nuestra.
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A pesar que vivimos con uno de los índices de criminalidad más altos, con la tasa de analfabetismo más grande; con la escoria de ser uno de los países más corruptos en el mundo; de vivir en uno de los países privilegiados con los paisajes más hermosos del mundo y tener un imperio empresarial que no tributa; tierra, ahora donde los capos erigen sus fastuosas mansiones; debemos aceptar que Guatemala es Nostra. Somos una población que no tenemos deseos para organizarnos; para tomar los papeles importantes en la conducción del país; para tratar por lo menos, de hacer el intento por reivindicar los pocos ejemplos de hidalguía y nacionalismo que la Historia de Guatemala nos presenta como pasajes de extraordinaria calidad humana. Esa es la población nostra. Guatemala Nostra es el país donde impera la aterradora lógica económica – financiera y expansionista de los rancios clanes familiares que siguen exprimiendo el atraso cultural de las masas; es nuestro país donde nos empeñamos en ver lo que miramos y mejor lo dejamos pasar para no hacer olas; Guate Nostra, donde el sol crea el espejismo de mostrar un mar hecho de agua, con la doble moral que maneja la sociedad, comiendo frijoles pero eructando pollo. La Guatemala Nostra es ahora el país donde debes ir armado para repeler o defenderte de los asaltos, secuestros o extorsionistas, donde debes disparar varias veces, lo que significa llevar la pistola desenfundada y estar preparado para disparar a la más mínima señal de asalto; disparar para matar y después pensar en hacerlo para que no te maten. Guatemala Nostra, un país con una escalada grosera de criminalidad juvenil en sus cuatro costados; donde los niños han perdido su marchamo de inocencia convirtiéndose en delincuentes con especialidad en el tráfico de drogas, robos, sicariato, extorsiones, estafas, donde morir a los quince años, parece más que ser privado de la vida, adelantar una condena a muerte, donde pareciera que cuantos más mueran, mejor para todos. En la Guatemala Nostra, pareciera ser que los jóvenes quinceañeros de ambos sexos tuvieran la suficiencia para trabajar, decidir atracar y robar, matar y ser matado, así mismo la suficiencia para asumir la responsabilidad de tales hechos. La Guatemala Nostra es el país donde los obreros experimentan una sola cosa dentro del perímetro de su propia carne y de su propio cráneo, es como si no lo supiera. Y por lo tanto cuando el trabajo solo sirve para mantenerse a flote, para sobrevivir, entonces se presenta la peor de las pobrezas. Si, soy realista, y por ello digo lo que tengo que decir de esta Guatemala Nostra.