Guatemala y sus directivos campeones


Después del vergonzoso fracaso de nuestra pobre selección de futbol es prácticamente un clamor el exigir a las Juntas Directivas que presiden las Federaciones deportivas que renuncien en su totalidad, y cuanto antes.

Dr. Carlos Pérez Avendaño

El asunto es más complicado, pues por ley constitucional los directivos están protegidos por una autonomí­a que los hace invulnerables, pero… si acaso, todos ellos, tomando una iniciativa que por su altruismo no tiene precedentes, decidieran renunciar, se aliviarí­a en algo esa mezcla de cólera, pesimismo y complejo de inferioridad que ahora prevalece en el pueblo como un castigo y se dejarí­an las puertas abiertas para una renovación total. ¡Qué alegre serí­a!

A la hora de hacer un llamamiento a la vergí¼enza de estos directivos campeones y de pedirles que se vayan a sus casas, la respuesta de muchos de ellos será que eso es injusto, pues así­ pagarí­an justos por pecadores. Esa es una reacción lógica de alguien a quien, en esta época de crisis se le pide que renuncie a su sueldo, sus viajecitos, sus dietas, sus viáticos y sus comisiones.

¡!Ya se imagina usted estimado lector, si acaso se decidiera que es cuestión de analizar y juzgar caso por caso a cada uno de los miembros de esas campeonas directivas para determinar quiénes son los que deberí­an irse. Estoy seguro que usted, guatemalteco decepcionado, no estarí­a de acuerdo.

Lo que procede es que alguna entre esas Directivas, tomara la iniciativa y que todos sus miembros renunciaran en su totalidad, de inmediato, haciéndole ver al pueblo chapí­n que su renuncia no es motivada por estar acusados de malos manejos de fondos, sino, antes que nada, por el deseo de sentar un ejemplo que su hidalguí­a alivie en algo el desánimo del pueblo de Guatemala, pueblo que sufre y se avergí¼enza ante los persistentes y fracasados esfuerzos de nuestros deportistas.

Naturalmente ya saltó una campeoní­sima Directiva declarando que ellos no renunciarán, porque eso serí­a una aceptación de su falta de honradez. Repito? precisa aclarar a esos campeones directivos que no se les está acusando de malos manejos, sino que se les está pidiendo su renuncia para un «borrón y cuenta nueva» que deje la mesa limpia y que permita que nuevas gentes «sin experiencia» se hagan cargo. Un gesto así­ contribuirí­a a levantar el ánimo de los hoy desanimados chapines que se sienten más que humillados por tanta paliza.

Reconozco que es ilusorio esperar que una de tantas directivas de alguna asociación deportiva, renuncie en su totalidad. Siempre habrá diferencias y cada quien estará ofreciendo justificaciones muy a su manera y que, según ellos son excusas lógicas y procedentes.

Es entonces que se piensa si no habrá por ahí­ algún directivo, uno solo, de verdad campeón, que analizando la cosa desapasionadamente, que iluminado con todo el sentido de justicia e inspirado en su amor por Guatemala se sienta investido de inusitado altruismo y renuncie, hoy, a su apetecida curul.

«Â¿Y tú, Carlos,» me dijo la Lila mi Presidenta mujer, «de verdad crees que alguien te va a hacer caso y va a renunciar?» Le estás pidiendo a esa gente, algo que está muy por encima de su estatura.