Guatemala y los “precios chinos”


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En varias ocasiones, en los últimos años, se señaló a China de ser la culpable del incremento de precio de varias materias primas a nivel mundial, entre ellas el petróleo, el hierro y el cemento; derivado del aumento en la demanda de parte de la potencia económica asiática, recientemente convertida en la segunda a nivel planetario.

Luis F. Arévalo A.
lufearevalo@yahoo.es


Esto se debió, en parte, porque su acelerado crecimiento económico permitió -o en todo caso exigió- que desarrollara obras de infraestructura tan grandes, cuya construcción fue capaz de modificar los precios internacionales de los bienes que requirió para llevarlas a cabo.

Todo ello facilitó que su competitividad fuera en aumento, la cual también se fundamentó en el bajo nivel salarial que hubo en ese país durante mucho tiempo.

Incluso, derivado de la competitividad de los salarios chinos, en economías de países como Estados Unidos y Europa, hubo lamentos por la migración de inversiones hacia la potencia asiática, que prometía excelentes precios para productos finales.

Sin embargo, ahora parece que los precios baratos de los productos que exporta, que antes les llamaron “precios chinos”, están llegando a su fin.

La principal causa del ocaso de los “precios chinos”,  sería que la fuerza laboral de esa economía ya fue absorbida en su mayor parte y, por lo tanto, para que los salarios se mantuvieran bajos o por lo menos estables, se necesitaría mayor oferta de trabajadores, pero la política del hijo único, que se lleva a cabo en ese país desde hace más de 30 años, estaría afectando la provisión en el mercado laboral.

Otra explicación apunta a que la clase media china aumentó –situación plausible-, y eso derivaría en que los salarios que ahora están dispuestos a aceptar deben incrementarse.

En ese sentido, analistas económicos estiman que eso está afectando la competitividad de ese país, para continuar con su ritmo de expansión económica.

Otros, entre  estos algunos directivos dedicados a promover inversiones, consideran única la oportunidad que los precios se estén encareciendo en China, y estiman que las empresas que vayan a migrar por ese motivo lo harán hacia Latinoamérica.

Eso sería una señal que en tiempos de crisis económica, agravada por los problemas de deuda en Europa, América Latina podría verse beneficiada con creación de empleos.
Varias de las empresas que están migrando desde China, son aquellas catalogadas como maquilas, con el agregado que varias de estas utilizan un nivel tecnológico más alto del que estamos acostumbrados a ver en Guatemala.

Es decir, que parte de la industria que es probable se vaya de China, no podría instalarse en nuestro país por diferentes razones, entre ellas, la calificación del recurso humano nacional.

En el libro titulado “China, S. A.”, Ted Fishman testificaba que unas inversiones llegaron a ese país con máquinas y tecnologías que reducían el costo laboral en las economías donde anteriormente operaban, pero al constatar que el pago de salarios chinos era incluso más barato que utilizar las máquinas, los directivos decidieron desecharlas y contratar más trabajadores.

En esa línea, sería de considerar si América Latina y, específicamente Guatemala, ofrecen mejorar los “precios chinos”, tomando en cuenta que estos se encuentran en aumento desde hace tiempo, pero sobre todo, debería analizarse si en nuestro país sería deseable que los inversionistas, en lugar de emplear maquinaria y tecnologías que requieren recurso humano calificado –escaso en Guatemala-, podrían decidirse por emplear la mayor cantidad de fuerza de laboral posible, que aumente el ingreso de las familias y por ende su nivel de vida, sin descuidar la parte que los empleos creados sean dignos.