Mañana domingo 15 de septiembre de 2013, Guatemala, país de soberanía azul, cumplirá 192 años de independencia. Este gran acontecimiento me hace tomar mi libro “Exégesis del Alma”, el cual inicia con la sección titulada “Iximulew vida mía/ alado costado de mis sueños” que contiene una hermosa serie de poemas que compuse en honor a mi patria Guatemala.
Así el exuberante territorio petenero, con su bravío edén, me inspiró el poema “Petén en verde selva” que dice lo siguiente: “Petén en verde selva/ selva fuerte selva savia/ selva esencia del planeta./ Comarca amanecida/ helecho y liana/ venerado suelo de Jaguar/ ritual de espíritu y alma/ enjambre de la existencia./ Petén en verde selva/ muralla de flora y fauna/ alfombra vegetal/ manto sagrado de la Tierra/ titánica llanura/ elegido mundo ancestral./ Petén en verde selva/ selva fuerte selva savia/ selva esencia del planeta/ investidura de la humanidad.” Más adelante se encuentran mis versos a “Semuc Champey”, obra maestra de la naturaleza ubicada en Alta Verapaz, cuyo nombre significa ‘donde el río se esconde bajo tierra’ o ‘donde el río se hunde o desaparece’. Mi poema sublimiza el esplendor del lugar: “Siete pozas cristalinas/ brotaron majestuosas/ del río irreverente/ impetuoso Cahabón/ impulsivo irascible/ al siguán va ultrajando/ gestando el paraíso/ mágico principio/ oasis celestial/ nirvana indomable/ de árboles y helechos./ Morada/ de aves y reptiles/ mansión/ de anfibios y batracios/ gruta/ de peces y mamíferos./ Y se esconde/ el río poderoso/ y se hunde/ el río bajo el sol/ huye dentro de la tierra./ Emerge la vida/ brota el vergel/ refugio ecológico/ abrazada vegetación/ Semuc Champey/ sublime tornasol.” Luego a la bella ciudad colonial, Antigua Guatemala, he escrito los versos que dictan: “Presagio azúreo/ tiempo inmóvil/ en el tránsito futuro/ de un pretérito camino./ Buganvillas encendidas/ de pasión amanecida/ crepúsculo matutino/ en el desbordar de los días./ Ciudad contenida/ monasterios eternos/ conventos sacrosantos/ cartujos dibujados/ sombreados atardeceres/ en brumosa melancolía./ Paisaje detenido/ en los siglos/ acuarela de mi mente/ de mi vida/ de mi cuerpo/ pasado de mis sueños/ presente de mis días/ en el porvenir adivinado/ del segundo.” La “Sierra de las Minas” me hace sentir su encanto así: “Ancestral territorio/ hereditarios montes/ eternos de eternidad/ magnánima selva/ de renovadas cumbres/ añejas pretéritas/ presentes/ cerros colinas/ de nuestro tiempo./ Altar de sílice/ indómito/ dominante pedernal/ montaña/ Madre soberana/ de la Tierra/ vértice de los valles./ Paraje vertiente/ translúcido latir/ nemoroso corazón/ cálido sentir/ del altozano./ Humedad de las entrañas/ denso mundo/ bucólico selvático/ escabroso/ lujuria/ del verde terrenal./ Sagrada/ Sierra de las Minas/ oxígeno vida natural/ oración constante/ alucinante/ ventanal del paraíso/ morada santuario/ de Dios.” Y el poema que lleva por nombre “Iximulew vida mía”, en la primera sección de mi libro “Exégesis del Alma”, dice de Guatemala: “Naturaleza nación y reino/ cuatro pueblos moradores/ mensajeros soberanos/ unido sacramento universal./ Albor de los abuelos/ cielo corazón cimiento/ regazo de volcán prolongado./ Y es tejer de telares tejidos/ mantos hilados/ paisajes bordados/ pétalos de orquídeas/ plumaje de Quetzal./ Y es el reino/ de los seres sabios/ de aquellos que viven/ en la selva sagrada/ hermosa fauna/ flora silvestre/ horizonte vegetal./ Y es el sapo y la serpiente/ la araña y la hormiga/ el búho y el jaguar./ Y es el mono y el loro/ el armadillo y la tortuga/ el tucán y el gavilán./ Y es el musgo y la hiedra/ la rosa y el clavel/ el pino y el arbusto/ la Ceiba nacional/ herederos del tesoro/ magnánimo mundo/ de Iximulew.”