Guatemala reprueba en desarrollo humano


De acuerdo con el informe, más de la mitad de la población en Guatemala es pobre (56.2 por ciento).

Guatemala continúa ocupando el último lugar en Latinoamérica con relación al índice de Desarrollo Humano (IDH), según un informe presentado hoy en Brasilia, Brasil, por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Mario Cordero
mcordero@lahora.com.gt

Guatemala se ubica en el puesto número 118, superando a todos los paí­ses hispanohablantes. El último lugar lo ocupa Sierra Leona, en el puesto 177. Los tres paí­ses que ocuparon las primeras posiciones son Islandia, Noruega y Australia, en su orden.

Para el continente, los primeros lugares son para Canadá, que ocupa el cuarto lugar general, y Estados Unidos, el puesto número 12.

En cuanto a los paí­ses hispanohablantes, el mejor ubicado es Argentina, en el lugar 38, y de Centroamérica, Costa Rica se ubica como el mejor del istmo, con el puesto 48 general.

Continentalmente, sólo Haití­ está en una posición menor que Guatemala, ocupando el puesto 146.

EL INFORME

El Informe sobre Desarrollo Humano 2007-2008, titulado «La lucha contra el cambio climático», afirma que el devastador impacto de los cambios globales en la región tiene capacidad de «paralizar o causar retrocesos en el desarrollo humano, debido a los elevados niveles de pobreza» en la zona.

El documento, que pinta un dramático escenario global ante el desafí­o que representa el cambio climático, fue presentado mundialmente hoy en una ceremonia en Brasilia, con la presencia del presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el Administrador del PNUD, Kemal Dervis.

DATOS REVELADORES

De acuerdo con el informe, Guatemala tendrí­a un IDH de 0.689, indicador cuyo rango oscila entre 0 y 1, siendo éste la nota perfecta en cuanto a desarrollo humano se refiere. Con relación al informe anterior, presentado en el 2005, Guatemala habí­a obtenido en crecimiento, pues hace dos años el í­ndice era menor, estipulado en 0.673. Sin embargo, esta mejora no sirvió para mejorar la posición de Guatemala con respecto a los demás.

Entre los datos que Guatemala presenta peores registros, y, en consecuencia, explicarí­an la mala posición, está que el paí­s asigna únicamente el 1.3 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) para rubros de educación.

Otros paí­es que están cercanos en el ránking de la PNUD, como Bolivia, Honduras y Nicaragua, asignan al menos el 3 por ciento del PIB para Educación, lo cual explicarí­a la sensible diferencia.

En otros parámetros, el í­ndice general de pobreza humana se establece en 22.9, lo cual ubica al paí­s en el lugar 48, posición que va desde el peor (número 1), al mejor (número 177).

En el indicador qu establece el í­ndice de sobrevivencia para una persona en Guatemala, pasados los 40 años, se establece en 15.9 por ciento.

Por su parte, el analfabetismo persiste en 30.9 por ciento, y el porcentaje de niños de menos de 5 años que tienen menos peso corporal que el normal, está en 23 por ciento.

REDUCIR LA DESIGUALDAD

La desigualdad social en Latinoamérica y el Caribe aumentará el impacto del cambio climático, en un ciclo que generará todaví­a más desigualdad y más pobreza, alerta un documento divulgado hoy por PNUD en Brasil.

En el capí­tulo especí­fico reservado a América Latina y el Caribe, el estudio identifica cinco áreas particularmente sensibles para el desarrollo humano, donde el impacto de los cambios climáticos podrí­a ser mayor, en especial el de la producción agrí­cola y de alimentos.

«En América Latina se pueden esperar pérdidas considerables en la productividad agrí­cola, lo que tendrá efectos negativos directos en la reducción de la pobreza», afirma el documento sin demasiados rodeos.

Otro aspecto crucial es el efecto que el fenómeno del cambio climático tendrá sobre el acceso al agua potable, en particular por el verificado deshielo y la reducción de los glaciares de la región andina.

«El repliegue de los glaciares amenaza con disminuir la disponibilidad de agua de millones de personas», alerta el documento.

En la región de América Central y el Caribe el estudio identificó como elemento crí­tico el aumento del nivel del mar. El cambio climático «traerá consigo tormentas tropicales más intensas a medida que suba la temperatura del mar, generando ciclones y aumento del nivel».

Según los peritos, una elevación del nivel del mar de apenas 50 centí­metros provocarí­a la pérdida de más de un tercio de todas las playas en la región caribeña, con un impacto fenomenal en la industria del turismo.

Además, el ingreso de agua de mar a sistemas internos «pondrí­a en riesgo el abastecimiento de agua dulce».

Otra área crí­tica es la que refiere a la expansión de problemas de salud, en particular la masificación de casos de dengue, que en los últimos años «alcanzó proporciones de epidemia en Brasil, Honduras, El Salvador y Venezuela, y ya afecta a millones de personas en la región».

Finalmente, el estudio alerta sobre el colapso de ecosistemas frágiles, como los episodios de decoloración masiva de bancos de coral en el Caribe.

Para hacer frente a este descomunal desafí­o, el documento insiste firmemente en la «cooperación internacional para la transferencia y la financiación de nuevas tecnologí­as» que permitan mejorar la cobertura de servicios básicos con bajo nivel de emisiones de gases de efecto invernadero.

El estudio recomienda a «los paí­ses pobres incluir la adaptación al cambio climático en sus estrategias de reducción de la pobreza».

ENFRENTAR EL CAMBIO CLIMíTICO

Entre las medidas sugeridas en el informe de la PNUD se destaca una propuesta para que los paí­ses desarrollados reduzcan sus emisiones de gases de efecto invernadero en por lo menos 80% hasta el año 2050, partiendo de los niveles registrados en 1990. Ese grupo de paí­ses deberí­a alcanzar una reducción de 30% ya en 2020.

Los paí­ses en ví­as de desarrollo, en tanto, deberí­an cortar sus emisiones en 20% hasta 2050, defiende el estudio.

«Entre hoy y el año 2030, el costo anual promedio llegarí­a a 1,6% del Producto Interno Bruto (PIB). Sabemos que no es una inversión menor, pero representa menos de dos terceras partes del gasto militar mundial. Los costos de no actuar serán muy superiores», acotó el estudio.

Ya en su primera página, el documento afirma que «el cambio climático es un hecho comprobado por el mundo de la ciencia. (…) Hoy sabemos lo suficiente como para reconocer que los riesgos que enfrentamos son grandes y potencialmente catastróficos» para el desarrollo humano.

En el estudio encargado por el PNUD, un panel de expertos analiza en detalle el escenario actual relacionado al problema, discute alternativas en las formas de enfrentar los desafí­os del cambio climático y defiende un principio básico: el costo para mitigar el problema no será el mismo para todos.

«Quienes han sido en gran parte causantes del problema -los paí­ses desarrollados- no serán quienes sufran las peores consecuencias en el corto plazo. Los más vulnerables son los pobres, pero ellos no contribuyeron ni contribuyen de manera significativa en la emisión de gases de efecto invernadero», afirma el estudio.

Para los responsables por el documento, un acuerdo general sobre esta disparidad en los costos es el «desafí­o más difí­cil en materia de polí­ticas públicas», pero es necesario evitar «que los desacuerdos respecto a la distribución obstruyan el camino».

Según los peritos, un eventual aumento general de la temperatura en 3 grados centí­grados promoverí­a sequí­as, tormentas tropicales y aumentos en el nivel de los mares.

«En términos del Producto Interno Bruto (PIB) mundial agregado, esos impactos de corto plazo pueden no ser grandes. Pero para algunos de los paí­ses más pobres del mundo las consecuencias pueden ser apocalí­pticas», afirma el documento.

Al analizar las alternativas viables para enfrentar los cambios climáticos, el documento sostiene que hay dos prioridades absolutas: la primera es «mitigar» el problema con la drástica reducción de la emisión de gases de efecto invernadero, y la segunda es la «adaptación».

«La adaptación trata, en última instancia, de construir la capacidad de los pobres del mundo de resistir y recuperarse frente a un problema creado en gran medida por las naciones más ricas del planeta», sostienen los peritos.

Entre las consecuencias más importantes para los paí­ses pobres, el PNUD destaca un deterioro de su productividad agrí­cola, disminución del acceso a la salud y la educación, y en consecuencia menos posibilidad de acceso a los mercados. Se trata de un escenario que apenas multiplica la pobreza.

El responsable por el equipo multidisciplinario que redactó el documento, Kevin Watkins, destacó que se trata de formular «un llamado a la acción, no dando un mensaje de desesperación. Trabajando juntos con decisión, podemos vencer la batalla contra el cambio climático».