Guatemala necesita con urgencia hidroeléctricas nacionales


El Estado de Guatemala ha venido perdiendo sus bienes por los actos delictivos de los gobernantes que no tuvieron empacho alguno en cuasi «regalar» las empresas estatales por medio de procesos dudosos de compraventa de activos, a un muy selecto grupo de «empresarios» guatemaltecos, algunos de ellos, revendieron a consorcios extranjeros y pasaron a ser parte de los imperios económicos mundiales (Lí‰ASE: TELGUA).

Fernando Mollinedo

El Banco de Desarrollo Agrí­cola Bandesa también fue objeto del burdo y descarado escamoteo para convertirlo en un banco privado propiedad de uno de los ex presidentes de Guatemala; Aviateca la lí­nea aérea nacional fue vendida al consorcio internacional de TACA y Guatemala perdió una empresa que muy bien podrí­a estar operando con beneficios económicos y tarifas asequibles para la población guatemalteca.

EL INDE es otra institución que fue «desmochada» para vender algunas de sus actividades más rentables a los empresarios nacionales y extranjeros que ni lentos ni perezosos aprovecharon el desmantelamiento estatal que estuvieron haciendo con los bienes del Estado. Y al respecto, con ocasión de la falta de servicio eléctrico a diferentes áreas geográficas del paí­s por los daños causados por los ventarrones; dicho fenómeno nos vuelve a mostrar la cruda realidad en cuanto a las fallas del sector eléctrico de Guatemala, en manos de empresas privadas.

Ahora con la llegada del nuevo equipo gobernante y su visión social demócrata, es necesario evaluar la inversión del dinero estatal en la instalación y/o instauración de hidroeléctricas nacionales que generen energí­a a costos económicos bajos para la población de escasos recursos, sobre todo en las áreas rurales. El Estado puede muy bien realizar este tipo de inversiones y además, es una obligación social que tiene de acuerdo a los ofrecimientos que hizo durante la campaña electoral.

Durante los últimos cuatro años de gobierno, vimos cómo el gobierno de «empresarios» siguió regalando algunos bienes inmuebles del Estado así­ como proporcionando concesiones mineras de exploración y explotación de los recursos naturales no renovables; eso se llama traición al pueblo, porque en su campaña proselitista el actual equipo gobernante no dijo que iba a disponer unilateralmente de los bienes estatales para venderlos a la iniciativa privada.

Se llegó al extremo que el Gobierno de turno adjudicó concesiones para la instalación de nuevas hidroeléctricas, sin embargo ocultó que las nuevas generadoras de energí­a estarí­an construidas sobre la infraestructura de las antiguas hidroeléctricas del INDE. En pocas palabras, el nuevo equipo gobernante debe mostrar su voluntad de atender a la población, proporcionándoles la oportunidad de comprar energí­a a bajo costo a las instituciones o dependencias nacionales que comercialicen dicha energí­a.