Por primera vez en la historia, Guatemala ingresará el domingo como miembro no permanente del Consejo de Seguridad y acompañará a Colombia, en la representación de América Latina y el Caribe en ese órgano.
La entrada del país centroamericano en ese órgano principal de Naciones Unidas encargado de la paz y la seguridad internacionales fue decidida en octubre pasado por la Asamblea General con 191 votos y dos abstenciones.
Los otros elegidos en esa ocasión fueron Marruecos, Pakistán, Togo y Azerbaiyán.
Todos se sumarán el próximo 1 de enero a Colombia, Suráfrica, India, Alemania y Portugal, en la categoría de no permanentes, y a Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Rusia y China, los cuales ostentan un lugar vitalicio y el privilegio del veto.
Los países que terminan su mandato de dos años el próximo día 31 son Brasil, Líbano, Nigeria, Gabón y Bosnia y Herzegovina.
Hace 10 días, el presidente de Guatemala, ílvaro Colom, quien termina su mandato el próximo 14 de enero, visitó la sede de la ONU en Nueva York para despedirse del secretario general de la organización mundial, Ban Ki-moon.
La administración del jefe de Estado saliente mantuvo una estrecha colaboración con Naciones Unidas, en particular en la lucha contra el crimen organizado y el narcotráfico en el país centroamericano.
En ese aspecto, destaca la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (Cicig), creada en 2006 para investigar la existencia de cuerpos ilegales y aparatos clandestinos de seguridad e identificar sus estructuras, actividades y fuentes de financiación.
Su actual titular es el costarricense Francisco Dall’Anese Ruiz, quien asumió el cargo a mediados del año pasado tras la renuncia del español Carlos Castresana.
Colom entregará el poder al general retirado Otto Pérez Molina, ganador en las elecciones de noviembre pasado.
La llegada de Guatemala al órgano de 15 miembros tiene lugar en un momento de gran complejidad, marcado por severas pugnas internas entre sus miembros, en especial frente a la crisis en Siria.
Las posiciones al respecto están claramente definidas entre la pretensión de Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y Alemania de aplicar sanciones al país árabe y las posturas de Rusia, China y otros que tratan de evitar una intervención militar como la ocurrida en Libia.
Al mismo tiempo, están marcadas por el rechazo de Washington, París, Londres y Berlín a aceptar la exigencia de Moscú para que la ONU investigue las muertes de civiles ocasionadas por los bombardeos de la OTAN contra Libia.
Guatemala se sumará ahora a la lista de Estados latinoamericanos y caribeños que han sido miembros del Consejo de Seguridad, encabezada por Brasil en 10 ocasiones.
Los otros son Argentina (ocho veces), Colombia (siete), Panamá (cinco), Chile, México, Perú y Venezuela (cuatro), Costa Rica, Cuba y Ecuador (tres), Bolivia, Nicaragua, Guyana y Jamaica (dos) y Honduras, Paraguay, Trinidad y Tobago y Uruguay (una).
Los países de esa región que nunca han ocupado un escaño en el Consejo de Seguridad son Antigua y Barbuda, Bahamas, Barbados, Belice, Dominica, República Dominicana, El Salvador, Granada, Haití, Saint Kitts y Nevis, Santa Lucía y San Vicente y Granadinas.