Guatemala, Escuintla y Chiquimula tienen los índices de criminalidad más altos


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En el país, 93 de cada 100 mil personas fueron víctimas de la violencia entre enero y junio de 2012, y los departamentos de Guatemala, Escuintla y Chiquimula registraron las tasas más altas de incidencia criminal; estos son los principales resultados de un análisis realizado con datos recopilados por la Policía Nacional Civil (PNC), por los que el Ministerio de Gobernación responderá con iniciativas de combate al crimen organizado y de prevención del delito en el segundo semestre del año.

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POR JAVIER ESTRADA TOBAR
jestrada@lahora.com.gt

Según las estadísticas de la PNC, 278 de cada 100 mil capitalinos han sido víctimas de hechos de la violencia entre enero y junio de 2012, mientras que en Escuintla el índice de criminalidad es de 150 y en Chiquimula de 118; a estos departamentos se les considera los más peligrosos del país por su incidencia criminal.

Los cálculos de La Hora se basan en las estadísticas de la Policía Nacional Civil, que contemplan registros de homicidios, lesiones, hechos delictivos contra el patrimonio -robos, hurtos, invasiones-, delitos sexuales, secuestros y extorsiones que fueron contrastadas con datos sobre la demografía departamental proyectados por el Instituto Nacional de Estadística para 2011.

Consecutivamente, entre las localidades más inseguras se encuentran Sacatepéquez y Zacapa, ambas con una tasa de incidencia criminal de 117, y le siguen Santa Rosa -99-, Jalapa -95-,  El Progreso -91-, Quetzaltenango -84-, Jutiapa -80- e Izabal -80.

Fuentes gubernamentales atribuyen la violencia en los once departamentos más peligrosos a la circulación y comercialización sin control de armas de fuego, a la escasa presencia de las instituciones estatales en zonas estratégicas -en el caso de las fronteras y las zonas portuarias- o porque forman parte del “Corredor de la Droga” y del crimen organizado. 

Julio Rivera Clavería, viceministro de Gobernación, explica que los departamentos fronterizos, así como los que se encuentran en las rutas de la delincuencia organizada y las vías que utiliza el transporte de mercancías, son los que concentran los más altos indicadores de violencia.

El funcionario señala que en este primer semestre se dio “una disminución en todos los delitos que han sido atacados frontalmente por las fuerzas de tarea” en comparación con los años anteriores, aunque considera que la población lo percibe  “de una manera muy leve”.

Al consultarle sobre las prioridades de la política de seguridad, según Rivera Clavería, en los primeros meses de Gobierno se trabajó para “solucionar la problemática de criminalidad y violencia en el departamento de Guatemala” y en el segundo semestre se ampliará esa respuesta a todo el país.

El funcionario reconoce que Escuintla, un departamento con acceso al mar que y que por eso da “posibilidades de las bandas dedicadas al narcotráfico”, también requiere atención, en la misma medida que Chiquimula, Sacatepéquez y Zacapa, aunque advierte que la presencia de las fuerzas de seguridad será amplia y se percibirá en todo el país.

MENOS VIOLENCIA

En comparación con los departamentos más urbanizados, Chimaltenango y Suchitepéquez  tienen tasas de incidencia criminal considerablemente bajas, con 63 y 56 hechos violentos por cada 100 mil habitantes, respectivamente. Les siguen los departamentos de Petén -53-, Baja Verapaz -39-, Retalhuleu -37-, Alta Verapaz -29-, San Marcos -28-, Huehuetenango -23-, Sololá -19-, Totonicapán  -18- y Quiché -13.

Helen Mack, excomisionada presidencial para la Reforma Policial, explica que existen factores culturales que podrían incidir en los indicadores de violencia, pues los departamentos que registran las tasas de incidencia criminal más bajas se caracterizan por ser “comunidades que han buscado la forma de resolver sus conflictos” sin recurrir a la violencia, contrario a lo que ocurre en la región del Oriente, por ejemplo.

Sin embargo, Mack considera que no se debe subestimar el subregistro de los hechos de violencia, porque una gran cantidad de sucesos no llega a consignarse a las estadísticas policiales, y por lo tanto pueden pasar desapercibidas en los análisis.

No contemplar esto en los planes de seguridad sería un error, advierte la directora de la Fundación Myrna Mack.

Rivera dice que, por ejemplo, en Totonicapán, los índices de criminalidad son bajos porque “hay un mayor un control de tipo comunitario que permite menos niveles de violencia”, aunque señala que también se observarán las necesidades de ese departamento.

UN PAÍS CONFLICTIVO

La Procuraduría de Derechos Humanos (PDH) realizó una investigación sobre los principales problemas que afectan a los guatemaltecos, y que a la vez son motivo de conflictividad y pueden dar lugar a la violencia social.

El mapa de la conflictividad social nacional de 2012 identifica 80 problemas sociales, de los cuales 75 son recurrentes, lo que indica “una expansión sumamente generalizada a nivel nacional”.

Entre los principales problemas que afectarán este año a los 22 departamentos, según la PDH, se encuentra la falta de medicamentos y equipo, así como la negligencia en la atención en la Red Hospitalaria Nacional, los centros de salud y el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social; esto tendrá una incidencia en 235 municipios, que representan el 70% del país y que aglutinan a 11.830 millones de guatemaltecos.

“En los últimos años el país ha experimentado los efectos globales del cambio climático, situación que lo ubica como uno de los diez países a nivel mundial con mayor afectación, tanto en frecuencia como en alternancia de fenómenos como las sequías y las inundaciones”, advierte el informe.

El otro problema de mayor alcance será la vulnerabilidad ante los desastres -inundaciones, deslaves, sequías e incendios forestales-, lo cual afectará en 192 municipios, que representan el 57% del país, y supone un impacto sobre 11.4 millones de personas.

Otros problemas con alta proyección de conflictividad son la falta de ofertas de empleo digno en el mercado laboral, el incremento inmoderado de precios de la canasta básica, el aumento en el cobro de los servicios básicos y la agresión de los grupos criminales sobre la población.

Entre las recomendaciones, la PDH llama a “iniciar procesos de participación destinados a hacer más transparente la gestión de los presupuestos locales y las alianzas que permitan resolver conjuntamente la problemática que aqueja a la sociedad guatemalteca”.

Mack considera que la falta de atención sobre la conflictividad social puede  generar más problemas a la seguridad interna, y cambiar drásticamente el mapa de incidencia criminal; la presión de todos los problemas puede llevar al país a un extremo, indica.

El viceministro aseguró que en el segundo semestre de 2012 el objetivo es  darle un nuevo impulso” a la seguridad preventiva, por lo que se creó Subdirección de Prevención del Delito de la PNC, que tendrá el objetivo de desarrollar programas para evitar un repunte de violencia, mientras el aparato gubernamental atiende los principales problemas sociales y ambientales del país.

Rivera también señala que “en el segundo semestre hemos formado una nueva Fuerza de Tarea contra el Crimen Organizado que va a operar masivamente a partir del próximo mes”.

Por ejemplo, en Totonicapán, los índices de criminalidad son bajos porque “hay un mayor control de tipo comunitario que permite menos niveles de violencia”.
Julio Rivera Clavería
Viceministro de Gobernación


Ver PNC: Violencia en Guatemala en un mapa más grande