La desigualdad del país, medida a través del índice de Gini, coloca a Guatemala en el segundo lugar de la región con mayores desigualdades, según estudio realizado por Branko Milanovic, con cifras del Banco Mundial.
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El documento titulado “Los que tienen y los que no tienen” establece que el país ocupa el segundo lugar en desigualdad de todos los países de América Latina, solamente por debajo de Honduras.
El índice de Gini, que es una cifra en una escala de cero a 100, a media que aumenta, establece que en el lugar geográfico de medición la riqueza se concentra cada vez más, lo contrario sucede cuando disminuye. Guatemala tiene 57.6 y Honduras 60.2.
En ese sentido Ivan Yerovi, representante adjunto del Fondo de Naciones Unidas para Infancia (Unicef), dijo que el índice de Gini, es el coeficiente que “mide las desigualdades”, sobre todo las de ingreso y acceso a servicios.
De esa cuenta, Yerovi agregó que en la parte de ingreso, el Índice muestra que el 20 por ciento de la población de un país puede llegar a tener el 80 por ciento de la riqueza. Por lo que la población de menores ingresos tendría implicaciones que serían no tener acceso a seguridad social, derivado que carece de un empleo formal y de opciones de acceso a servicios de salud.
A este respecto, agregó que eso significa que de su bolsillo va tener que salir dinero para cubrir esas necesidades.
Según agregó, “esto es un ejemplo de lo que es la falta opciones y oportunidades a un empleo formal y con un salario conveniente”.
LAS POLÍTICAS
Existen varios mecanismos que los gobiernos adoptan para reducir “esas grandes diferencias que existen entre ricos y pobres”, dijo Yerovi, entre las que destacó las transferencias condicionadas, que han sido adoptadas por muchos países en el mundo incluida la región.
“Yo sé que no es la solución”, dijo Yerovi, pero son medidas que permiten “distribuir los ingresos del país entre toda la población”.
Para salir de la pobreza un país necesita de dos pilares fundamentales que son educación y empleo, agregó, por lo que la generación del último es de gran trascendencia. Sin embargo, las decisiones gubernamentales, que según él se basan en una lectura “correcta” de la realidad nacional, pueden optar por combinación de políticas destinadas a generar empleo.
De acuerdo con Lucy Lainfiesta, ministra de Desarrollo, según la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida 2011 “el índice de pobreza subió en 2 por ciento y a través de la historia se ha mantenido”.
“Como sociedad, no hemos podido sustancialmente reducir la pobreza por diversas circunstancias”, entre estas se debe entender que la pobreza es un fenómeno de muchas dimensiones y se debe hacer un gran esfuerzo para invertir en el capital humano, sobre todo aumentando la oferta de servicios básicos y formación educativa, agregó la Ministra.
“El Estado ha estado desintegrado”, a criterio de Lainfiesta, por lo que según indicó, además de las transferencias condicionadas y la bolsa de alimentos, el gobierno tiene otras intervenciones “que sumadas dan un valor que nos va permitir romper el círculo de la pobreza de mejor manera”.