Guatemala: ¿es aún posible? -IV-


En esta serie de artí­culos estamos comentando el importante ensayo escrito por investigadores de FLACSO, denominado «Guatemala: ¿es aún posible?, sobre la actual situación económica, polí­tica y social de Guatemala. A quien le interese, los comentarios anteriores han sido publicados en La Hora, los lunes 22 febrero y 1 y 8 del presente mes. En este artí­culo, explicaremos, por qué no estamos de acuerdo, PRIMERO, en la evaluación encomiosa de FLACSO, respecto de la llamada Polí­tica de Desarrollo Rural Integral y en la iniciativa de ley, sobre la materia pendiente de aprobación en el Congreso de la Republica; y el SEGUNDO, mi opinión sobre el texto del apartado «Demandas Sociales bajo la criminalización y sus respuestas», del estudio de FLACSO.

Alfonso Bauer

PRIMERO. En este mismo diario, La Hora, Tribuna no Mostrador, fueron publicados cuatro escritos nuestros sobre el Foro Ley de Desarrollo Rural Integral, Prioridad Nacional, los dí­as 21 y 28 de diciembre de 2009; y 4 y 11 de enero del presente año. En dichos escritos abundé en argumentos para demostrar que, a pesar de la aparente buena intención de esa polí­tica y de la iniciativa de ley para hacerla parte del Estado de Derecho, no es posible su ejecución.

De manera que, en esta oportunidad sólo diré: estoy de acuerdo en el concepto que esa polí­tica y la iniciativa de ley tienen del «desarrollo rural integral», o sea, que no se persigue el enriquecimiento egoí­sta de los campesinos, sino «el desarrollo humano de la población rural». A nuestro juicio, excelente propósito, pero imposible lograrlo mientras sigamos gobernados por el sector más reaccionario, de mentalidad colonizada, opresor y represor de los guatemaltecos de las clases trabajadoras y sigan manteniendo su oligopolio sobre las tierras del paí­s y los gobiernos permitiendo esa abismal desigualdad en la tenencia y explotación de la tierra y ésta siga siendo destruida por las actividades mineras a cielo abierto y transnacionales petroleras. La emigración de los cultivadores del campo continuará, porque no tienen tierras para producir. Y si consiguen trabajo en Guatemala, los latifundistas no les pagan ni el salario mí­nimo. ¿Habrá, así­, posibilidades de asegurar a la población rural «desarrollo humano»?

SEGUNDO. Comentarios al apartado del ensayo de FLACSO, «Demandas sociales bajo la criminalización y sus respuestas!»

Valiosas las afirmaciones y juicios siguientes: Durante 2009 han continuado las manifestaciones de oposición por parte de las comunidades locales a la minerí­a y a las hidroeléctricas problemáticas que afectan localidades. Las manifestaciones anteriores han sido reprimidas por la PNC, por agentes de empresas de seguridad particular y han sido criminalizadas en los medios de comunicación. Las mesas de diálogo son desventajosas para las organizaciones comunitarias y sociales. En ambas dinámicas se evidencia la estrecha relación entre autoridades y transnacionales. El cierre del PRONADE y la regularización de la situación laboral de los docentes, la polí­tica de gratuidad (a nuestro juicio, relativa), la creación de institutos básicos y de diversificación y el impulso de otros programas educativos, han propiciado buenas relaciones ente el Gobierno y el magisterio. Sin embargo, el hecho que el magisterio apoye al Gobierno en su polí­tica de reforma tributaria, en ciertos sectores les ha causado desgaste de reconocimiento a la gestión magisterial y gubernativa.

No tengo ninguna objeción que plantear con respecto al contenido del apartado anterior del ensayo de FLACSO.

Para el próximo artí­culo V, haré una evaluación del tema del final, del ensayo de FLACSO, «Un Estado débil y sin recursos; el sempiterno tema de los recursos finales.