Esta serie de artículos se refiere al importante ensayo de investigadores de FLACSO, cuyo título es el mismo de este escrito, en torno a la lamentable situación política, económica y social de Guatemala. Para quienes quieran saber qué temas de ese estudio hemos comentado, busquen los artículos I y II, publicados, el primero el 22/3/10 y el II, el 1/2/10, de La Hora. En el presente escrito, III: a) explicaré por qué disiento de la afirmación de FLACSO siguiente: «(…) Hay reconocimiento al esfuerzo (del Gobierno), para enfrentar la problemática social»; y b) trataré las cuestiones de apartado del estudio de FLACSO, «Rezagos y vacíos en Materia Agroambiental.
a) Explicación de nuestra distinta opinión a la de los investigadores de FLACSO, respecto a reconocimiento de esfuerzo gubernamental para enfrentar la problemática social.
Y no estamos de acuerdo, porque todo lo que ha hecho el Gobierno para enfrentar una supuesta problemática social es: establecer el programa Cohesión Social y su corolario Mi Familia Progresa y la Política de Desarrollo Rural Integral e iniciativa de Ley al respecto. (Nuestro comentario a esa Política, lo haremos en el próximo artículo, IV). En lo que toca a Cohesión Social y Mi Familia Progresa, no pasan de ser de simple asistencia, pero incapaces de promover el desarrollo que resuelva la ingente y compleja problemática social. Y por consiguiente, siguen castigando al pueblo y al Estado los seculares e irresueltos principales problemas: como el de I) la injusta y desigual tenencia y explotación de la tierra, (que sólo mediante una auténtica reforma agraria) dejará de existir: II) el de la concentración de la riqueza, en poder de un pequeño, pero poderoso sector social; III) el del trato discriminatorio de la población indígena, víctima de la explotación del hombre; IV) el de la pérdida de soberanía nacional, como consecuencia de la dependencia de la Nación y del Estado de la imposición imperial estadounidense; VI) el del saqueo de nuestros recursos naturales no renovables, hidrocarburos y minerales, por empresas transnacionales, además de los daños que esas actividades extractivas causan al medio ambiente; VII) el de la imposibilidad de lograr relaciones comerciales internacionales justas, en tanto esté en vigencia el Tratado de «Libre Comercio» con los Estados Unidos. VIII) la falta de voluntad política para erradicar la criminalidad, sobre todo, de la delincuencia organizada y la impunidad.
b) Comentarios al apartado del estudio de FLACSO, «rezagos y vacíos en
Materia Agroambiente. Estamos de acuerdo con los siguientes puntos: Las movilizaciones campesinas de protesta por los graves daños que están causando al medio ambiente, tuvieron saldo trágico ya que una persona murió violentamente. Es evidente la criminalización por parte de las autoridades de policía y seguridad, en general, de las manifestaciones de defensa de sus derechos por parte de las organizaciones sociales. Las hambrunas en los departamentos del «Corredor Seco» son consecuencias del secular problema para el campesino de falta de acceso a la tierra y de servicios técnicos y crediticios, para producir. Es alarmante la contaminación del Lago de Atitlán. En materia agroambiental se han tenido pocos avances y significativos retrocesos. No estamos de acuerdo con la evaluación positiva que se hace de la llamada Política de Desarrollo Rural Integral, y como ya dijimos en líneas anteriores, en el próximo artículo argumentaremos por qué pensamos así.