Guatemala es el país con más altas prevalencias de desnutrición en toda la América Latina y el Caribe, con un déficit ponderal que alcanza a casi 1 de cada 4 niños y niñas menores de cinco años y una cortedad de talla que llega a casi la mitad de dicha población.

A ello se suma el hecho de ser uno de los tres países de la región que presentaron un incremento de la subnutrición entre 1990/1992 y 2000/2002 y uno de los que presenta mayores índices de pobreza e indigencia (Cepal, 2005).
De acuerdo con las estimaciones realizadas a partir de la Encuesta Nacional de Salud Materno -Infantil 2002, 444 mil niños y niñas menores de cinco años presentan desnutrición global («moderada» y «severa») y casi un millón presenta desnutrición crónica.
Tal como lo destacan distintos estudios en la región, la desnutrición en Guatemala tiene una fase de crecimiento significativo en los primeros 24 meses de vida. Si a ello se suman otros factores, se tiene que los más vulnerables son los menores indígenas que viven en zonas rurales.
En los últimos 40 años las tasas de desnutrición global en Guatemala han tenido un descenso sostenido, con mayor intensidad a partir de 1985 (en torno a 0.8 puntos porcentuales anuales en promedio) pero luego, a partir de 1998, dicho ritmo de progreso se reduce a la mitad (0.4), lo que ha llevado a dudar de la factibilidad de lograr la meta establecida en los Objetivos de Desarrollo del Milenio de reducción de la desnutrición a la mitad para el 2015.
En contrapartida a los problemas de desnutrición, entre los años 2000 y 2004 Guatemala destinó en torno al 6.3% de su Producto Interno Bruto, PIB, al gasto público social, con un promedio de 2.6% en educación y 1% en salud, representando ambos el 57% del total. En relación al PIB de cada año, desde 1990 el gasto público social total se incrementó en 80% (55% en educación y 10% en salud).
Los efectos y costos derivados de la desnutrición son reflejo de la historia nutricional del país que ha afectado su situación en salud, educación y productividad.
Sobre la base de lo anterior, se ha estimado que el costo total de la desnutrición, al año 2004, alcanza 24,853 millones de quetzales ó 3,128 millones de dólares1, lo que representa el 11,4% del PIB y 1.85 veces el gasto social del país de aquel año.
La mayor parte de estos costos se producen por la pérdida de productividad que ha generado la desnutrición a la que han estado expuestos durante su infancia quienes hoy forman parte de la población en edad de trabajar (15-64 años).
Así, 1.668 millones de dólares (53% del total) resultan de los 2.4 años menos de escolaridad que habrían alcanzado en la etapa escolar y 1,158 millones (37%) se explican por las 641 mil personas que no llegaron a la etapa productiva dada la mayor probabilidad de morir que tienen los desnutridos.
Los 560 mil eventos extra que debió asumir el sistema de salud en 2004, incluidos desnutrición global, marasmo y kwashiorkor, así como aquellos resultantes de los mayores riesgos de contraer diarreas, infecciones respiratorias agudas y anemias, habrían generado un costo de 285 millones de dólares, que representan un 9% del costo total indicado y 1.17 veces el gasto público en salud. De estos, 94% es asumido por el propio sistema y sólo 6% por los desnutridos y sus familias.
Por otra parte, los mayores fracasos escolares asociados a la desnutrición, habrían significado 82 mil repitencias extras en el año 2004 entre quienes fueron afectados por desnutrición preescolar, generando un costo de 16.5 millones de dólares (0.5% del costo total), equivalentes a 2.45% del gasto público en educación.
Hasta aquí se han indicado los costos que la desnutrición habría producido en el conjunto de la población durante el año 2004 (denominados incidentales por su ocurrencia en un año determinado), pero la desnutrición global vigente en la cohorte de 0 a 4 años seguirá generando efectos durante la vida de dichas personas, por lo que también es relevante analizar los costos asociados a estos efectos futuros, lo que se ha denominado la dimensión prospectiva, por estar centrada en estimar lo que es probable a futuro. Esta dimensión, a su vez, permite estimar los ahorros atribuibles a las intervenciones destinadas a disminuir o erradicar la desnutrición global.
El costo estimado para el período 2004 – 2008, producto de la desnutrición que afecta a la población vulnerable 2004 de menores de 5 años de edad alcanza un valor presente de 1,607 millones de dólares estadounidenses. De estos, 1,214 millones (76%) resultan de la estimación de pérdidas potenciales de productividad durante la vida laboral (cuando dichos niños tengan entre 15 y 64 años de vida).
En el caso de las consecuencias en salud, las atenciones de salud extras por mayor morbilidad (anemias, EDA e IRA) y tratamientos a desnutridos (incluidos marasmo y kwashiorkor) suman 385 millones de dólares estadounidenses (24% del total), monto que incluye los 285 millones de dólares requeridos en las atenciones del 2004.
Finalmente, el valor actualizado de los costos en el sector educación suman 7.6 millones de dólares estadounidenses (0.5% del total), que representan las vacantes extra que el sector deberá generar para cubrir la mayor tasa de repitencia que se estima tendrán las niñas y niños desnutridos. Guatemala es el país que presenta las más altas prevalencias de desnutrición en toda la región de América Latina y el Caribe, con un déficit ponderal que alcanza a casi 1 de cada 4 niños y niñas menores de cinco años y una cortedad de talla que llega a casi la mitad de dicha población.
Para mitigar al menos parte de los costos indicados, se requieren esfuerzos de largo plazo, esto es, políticas y programas sostenidos, eficaces y eficientes. Sin embargo, además de positivos impactos que ello generaría en la calidad de vida de las personas, ello generaría considerables beneficios económicos. A modo de ejemplo, si se implementan las intervenciones necesarias para lograr la meta establecida en los Objetivos de Desarrollo del Milenio (reducir la desnutrición global de 1990 a la mitad para 2015), los ahorros estimados para Guatemala suman 525 millones de dólares, valor3 que se triplica si se lograra erradicar4 el problema. En este último escenario, el 50% del ahorro resulta del impacto producido al 2010.
*Con Información del Análisis del
Impacto Social y Económico de la
Desnutrición Infantil en América Latina, PMA