Guatemala al revés


«El mundo al revés premia al revés: desprecia la honestidad, castiga el trabajo, recompensa la falta de escrúpulos y alimenta el canibalismo. Sus maestros calumnian a la naturaleza: la injusticia, dicen, es ley natural.» Eduardo Galeano.

Gerson Ortiz
lahora@lahora.com.gt

Puede que la forma más fácil para entender a la Guatemala al revés (aunque no sea indispensable), es ser funcionario público. Los diputados no tendrán ningún problema, ya sea porque sean igual a todos o porque pequen de omisión. Tampoco lo tendrán las personas que tienen problemas de la vista, pues no será necesario ver más allá de la propia nariz.

Las estadí­sticas reportan más de 17 muertes al dí­a en el paí­s. Las autoridades se quejan de la falta de recursos y argumentan además que una de las mayores dificultades dentro del tema de las investigaciones es la falta de denuncia. ¿Cómo van a denunciar las ví­ctimas antagónicas de estos hechos, si la violencia le ha ganado el pulso a la ley y la justicia amedrentando a la población entera?

La crisis se instaló de llenó y con planes a largo plazo: niños muriendo de inanición, mujeres brutalmente asesinadas, criminales impunes, grupos de limpieza social dentro del propio sistema de seguridad, la juventud es reprimida por el mismo Estado, no se garantiza la salud ni la educación, la canasta básica está cada dí­a más lejos de las manos de muchos y el Estado no actúa, ni siquiera en cumplimiento de su responsabilidad constitucional.

Lo anterior forma parte de la situación tan deplorable en la que sobreviven las y los guatemaltecos; a lo que se suma que aquellos que tienen, por mandato, acceso a promover cambios más tangibles dentro de la crisis, se han olvidado que «servicio» es un valor implí­cito dentro de los cargos que ocupan.

Los parlamentarios se recetan una indemnización millonaria, dinero que al Estado «le tiene que sobrar», porque se trata de una ley. Los partidos polí­ticos expulsaron a quienes apoyaron esa descarada creación y ofrecieron recursos legales en contra de la misma. Pero da la impresión que hubo sanción sólo porque a la vista de la opinión pública, la actitud de los parlamentarios sobrepasó cualquier lí­mite.

La Corte de Constitucionalidad frenó dicha acción, pero no deja de ser condenable que sujetos polí­ticos de forma descarada legislen en beneficio propio.

Policí­as implicados en crí­menes. La fiscalí­a de delitos contra la vida sin efectividad en la resolución de crí­menes.

Es increí­ble cómo muchas personas aspiran a alcanzar un puesto público sólo porque ganan salarios altí­simos sin necesidad de hacer nada, y no porque vayan a servir al Estado, antes los inconcientes terminan sirviéndose de él.

En el marco del próximo cambio de gobierno, es urgente que se fiscalice, a través de la organización y la unificación de fuerzas, crí­ticas y propositivas, el actuar de aquellos que irresponsablemente, juegan el falso rol de lí­deres de la nación.