Pep Guardiola bajó el telón a la era más exitosa del Barcelona, y a una etapa histórica en el fútbol mundial, al anunciar hoy que dejará la dirección técnica del club al final de la temporada.
Guardiola ganó 13 trofeos en sus cuatro temporadas de gestión, una cifra que podría aumentar si gana el 25 de mayo la final de la Copa del Rey contra el Athletic de Bilbao. El timonel será reemplazado por su asistente Tito Vilanova.
El anuncio fue realizado por el presidente del club, Sandro Rosell, y por el propio estratega, en una conferencia de prensa en la que estuvieron presentes varios jugadores.
Rosell dijo que Guardiola no continuará tras la expiración de su contrato al término de la campaña. Afirmó que fue el timonel quien rechazó la posibilidad de renovar el convenio.
Luego, Guardiola tomó la palabra y atribuyó su decisión al agotamiento relacionado con el puesto, que lo ha dejado «vacío».
«Cuatro años es una eternidad como entrenador del Barsa. El tiempo lo desgasta todo y yo me he desgastado», dijo Guardiola. «La próxima persona dará unas cosas que yo ya no puedo dar. La exigencia ha sido muy alta y el entrenador debe estar fuerte y tener la energía para contagiarla a los jugadores. Y yo tengo que recuperarlo y eso se hace reposando».
Rosell dijo que Vilanova, quien ha fungido como asistente de Guardiola desde que se le ascendió tras desempeñarse como técnico del Barsa «B», asumirá el puesto. Vilanova fue además jugador surgido de la cantera del Barcelona, y militó también en el Celta de Vigo.
«¿Por qué Tito? Porque representa el trabajo, idea, análisis, pone horas al día para analizar al rival. Es diferente que Pep, pero es Tito. Trabajaremos con ese perfil», señaló el director deportivo del Barsa, Andoni Zubizarreta.
La prensa española había especulado sobre varios candidatos a sustituir a Guardiola, incluido el argentino Marcelo Bielsa y el francés Laurent Blanc.
Guardiola lamentó la incertidumbre surgida en torno a si continuaría o no en el banquillo del club, con el que conquistó 13 trofeos desde que asumió como técnico al comienzo de la temporada 2008-09, cuando reemplazó al holandés Frank Rijkaard. Entre los títulos figuran dos de la Liga de Campeones de Europa y tres de la liga española.
«Lamento toda la incertidumbre que generé durante este tiempo sobre mi futuro. Tal vez fue un error mío», dijo Guardiola durante la conferencia en el Camp Nou, donde estuvieron presentes jugadores como Carles Puyol, Xavi Hernández, Cesc Fábregas y Gerard Piqué, quienes mostraron un gesto adusto. «No fue mi intención generar este ambiente».
El argentino Lionel Messi no estuvo entre los asistentes, pero Guardiola afirmó que «está aquí con nosotros».
«He tenido el gran privilegio de entrenar desde el primer al último jugador. Me han hecho disfrutar de este oficio y quiero agradecerles que ha habido millones de jugadas y partidos imaginados que ellos lo han hecho realidad. No hay precio más valioso que éste, que es lo que me llevo», señaló.
La decisión de Guardiola, de 41 años y ex jugador, pone fin a una semana negra para el club, que quedó eliminado de la Liga de Campeones al caer ante el Chelsea en las semifinales y fue derrotado por el Real Madrid, que prácticamente amarró el título de España y privó al cuadro catalán de la posibilidad de coronarse por cuarta ocasión consecutiva.
El último partido de Guardiola al frente del Barcelona será la final de la Copa del Rey.
Guardiola dijo que tomó la decisión en diciembre pero prefirió esperar a que el equipo conquistara otros títulos o quedara sin posibilidades de obtenerlos. Su contrato se había ampliado tradicionalmente en febrero durante las dos últimas temporadas, pero su decisión de no hacerlo este año había generado conjeturas y posiblemente distracciones dentro del club.
«En diciembre le dije al presidente y al director deportivo que había decidido terminar mi estadía aquí, pero tenía el problema de que no podía decírselo a mis jugadores. Por eso esperé tanto», dijo Guardiola, quien se marcha como el técnico más exitoso del Barsa en la historia.
Bajo las órdenes del también exjugador de la selección española, Barcelona duplicó su número de trofeos de la Liga de Campeones, al coronarse en 2009 y 2011. Obtuvo tres títulos seguidos en la liga de España, conquistó dos veces el Mundial de Clubes y dos ocasiones la Supercopa Europea. Además, se embolsó tres Supercopas españolas y una Copa del Rey, a la que podría sumarse otra.
La rivalidad de Guardiola con su colega del Real Madrid, José Mourinho, ha sido también uno de los principales condimentos de la liga desde que el portugués asumió el mando del club merengue en 2010. Una relación al parecer armoniosa como exempleados del Barcelona degeneró en críticas agrias que arreciaron con cada uno de los 11 clásicos que disputaron los dos poderosos clubes en las últimas dos temporadas.
Guardiola no reveló sus planes, salvo por decir que le gustaría volver a dirigir tarde o temprano.
«Creo que el club está bien (con Vilanova). Tiene capacidad de sobra y los jugadores lo conocen. El cambiará muy poco de lo que hacemos y aportará mucho a los jugadores y al club», consideró el técnico saliente. «Me voy con la sensación del deber bien hecho y orgulloso de haber estado aquí».
Sale de la sombra
Tito Vilanova ya no será conocido como el asistente al que José Mourinho le metió un dedo en el ojo.
Vilanova dejará su cargo de asistente al final de la temporada para reemplazar a Pep Guardiola como técnico del Barcelona. Guardiola anunció hoy que dejará el cargo luego de cuatro campañas al mando.
Hasta ahora, Vilanova era famoso porque Mourinho le metió un dedo en el ojo durante un partido contra el Real Madrid en agosto del año pasado.
Guardiola señaló que Vilanova es «una persona capacitada que los jugadores ya conocen».
«Esperad todo lo mejor. Creo que el club ha acertado de lleno», afirmó Guardiola. «Es una persona capacitada que los jugadores ya conocen. Yo ponía voz a las ideas conjuntas. Dará a este club y a estos jugadores lo que yo ya no podía darles».
Vilanova y Guardiola son amigos desde que fueron compañeros en la cantera del Barcelona en La Masía. Sin embargo, Guardiola se convirtió en una estrella y capitán del club, con el que ganó la Copa de Europa en 1992, mientras que Vilanova nunca brilló como jugador.
El entrenador de 42 años, oriundo de la villa catalana de Bellcaire d’Emporda, fue asistente de Guardiola en el Barsa B desde 2007, y ambos ascendieron juntos al primer equipo en 2009.
Guardiola respaldó a Vilanova desde que decidió renunciar en diciembre, y recomendó su nombramiento al director deportivo Andoni Zubizarreta.
«Cuando Pep nos dijo en octubre que se planteaba no continuar, buscar un sustituto era un gran reto», señaló Zubizarreta. «La decisión es fruto de varias reflexiones. La más importante, seguir compitiendo igual. Tito Vilanova representa el juego, el análisis, la planificación, el compromiso y la personalidad».
Zubizarreta indicó que una de las ventajas de Vilanova es su conocimiento de la cantera, la base que Guardiola utilizó para ganar 13 títulos en sus cuatro temporadas al mando.
Vilanova estuvo seis años en La Masía -de 1984-90-, pero nunca llegó a jugar en el primer equipo. Luego jugó con el Celta de Vigo y el Mallorca, antes que su carrera como futbolista terminara por una lesión en una rodilla.
Vilanova incursionó luego como técnico de la categoría de cadetes, donde entrenó a estrellas como Lionel Messi, Cesc Fábregas y Gerard Piqué.
Vilanova se fue del Barcelona para ser director deportivo del Terrassa de la tercera división, antes de responder al llamado de Guardiola para entrenar al Barsa B.
«Nunca imaginé (entrenar) hasta que Pep me planteó la idea y luego nunca lo dudé», dijo Vilanova en una entrevista con El Mundo Deportivo en 2009. «Estas cosas suceden así».