Guardias ayudan a los Zetas a fugarse de cárcel


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Nueve guardias confesaron haber ayudado a los Zetas a escaparse de la prisión antes que otros miembros de la misma banda de narcotraficantes masacraran a 44 rivales, informó anoche un funcionario estatal, en otro ejemplo dramático de la enorme corrupción dentro de los sobrepoblados penales mexicanos.

Por PORFIRIO IBARRA y MARK STEVENSON MONTERREY / Agencia AP

Los principales funcionarios del penal y 18 guardias podrían haber ayudado a 30 Zetas a escapar en medio de la confusión del pleito el domingo en la madrugada, mientras sus compañeros apaleaban y apuñalaban a 44 integrantes del Cártel del Golfo, dijo el gobernador Rodrigo Medina.

Jorge Domene Zambrano, portavoz de seguridad pública del estado Nuevo León, dijo el lunes por la noche que nueve guardias de la prisión habían confesado que ayudaron a la fuga de los Zetas. Indicó que al parecer el escape tuvo lugar antes de la pelea.

Este estado norteño fue escenario de una de las peores masacres en una cárcel de México en al menos 25 años y expuso otra institución débil en la que el presidente Felipe Calderón se apoya en su lucha contra el narcotráfico.

La fuga parece haber sido «premeditada» y habría sido difícil o imposible de lograr sin la ayuda de las autoridades de la prisión, afirmó Medina en una rueda de prensa donde calificó a funcionarios de «traidores».

El funcionario ofreció una recompensa de 10 millones de pesos (unos 782.000 dólares) por datos que permitan ubicar a los prófugos. También divulgó nombres y fotografías de los reos fugados. Solicitó que quien tenga información respecto a su paradero la proporcione para recapturarlos.

El alcaide, el jefe de seguridad y los 18 custodios que se encontraban laborando en la sección en la que se produjeron la riña y la fuga están detenidos y se les investiga.

«La traición, la corrupción y la complicidad de algunos comprometen la imagen de los buenos funcionarios», expresó el gobernador. «Caerá el que tenga que caer y pagará el que tenga que pagar».

Entre los fugados se encuentra Oscar Soriano, conocido como «La araña», líder de los Zetas en Monterrey.

México sólo tiene seis prisiones federales y canaliza a muchos internos peligrosos a cárceles estatales sobrepobladas y mal equipadas. El narcotráfico, la portación de armas y el lavado de dinero son considerados delitos federales en el país.

«El sistema carcelario mexicano está colapsado», dijo Raúl Benítez, profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México que estudia asuntos de seguridad. «Las cárceles estatales en algunos estados están controladas por el crimen organizado local, narcotráfico, robadores de autos, pandilleros», agregó.

Los guardias de prisiones en México son vulnerables a la corrupción debido a los bajos salarios y a que muchas veces sus familias viven en los mismos barrios marginales controlados por los miembros de las bandas a los que deben vigilar.

A diferencia de lo sucedido en casos anteriores, nadie ingresó desde el exterior de la prisión para facilitar la fuga.

A lo largo del lunes, familiares de los prisioneros muertos y fugados se agolparon a las puertas de la cárcel para exigir información.

Desde mediados de 2010, los cárteles de los Zetas y el Golfo, antiguos aliados, se encuentran enfrentados en una guerra por el control del tráfico de drogas en el norte de México.

El gobernador solicitó a las autoridades federales que trasladen prisioneros a otros penales para disminuir la sobrepoblación actual en el de Apodaca, situado en el área metropolitana de Monterrey, la tercera ciudad más grande del país.