En toda sociedad funcionan los grupos de presión que saben mover sus piezas para ejercer influencia en la toma de decisiones.
Obviamente los grupos empresariales son, por su propia naturaleza, de los más poderosos que existen y en Guatemala durante la segunda mitad del siglo pasado la llamada cúpula del sector privado organizado en las cámaras logró ubicarse de tal manera que de grupo de presión pasó a ser una institución en el ejercicio del poder porque logró que por ley se le otorgara la participación en juntas directivas de distinto tipo en entidades públicas.
Por ello lo que ahora discute la Junta Monetaria tiene implicaciones de gran envergadura para el futuro del país, puesto que lo que se pone ahora en juego es a quién corresponde la representación de los empresarios privados, misma que se asignaba de manera inobjetada a la unión de todas las cámaras formadas en el campo del comercio, industria, agro, las finanzas y los seguros.
En los últimos años hubo un esfuerzo notable de la Cámara de Industria para elevar su afiliación e incorporó de manera agresiva a la pequeña y mediana empresa, pero muchos de los dirigentes de este sector se retiraron con el paso del tiempo al sentir que apenas estaban allí para hacer bulto sin que realmente sus propuestas fueran tomadas en cuenta, ni siquiera en aquellas materias directamente relacionadas con el tamaño de sus negocios.
Por ello es que se veían ya algunas fisuras que, de todos modos, parecían poco importantes y relevantes dado el enorme poder que ejerce el sector privado organizado. Ha sido de tal magnitud ese poder que cuando fueron contactados por los cooperativistas para discutir la elección de representantes en la Junta Monetaria, la reacción fue de absoluto desprecio a la propuesta que a los empresarios tradicionales les pareció descabellada y fuera de lugar, por no decir risible. Por esa creencia de que la representación empresarial era indiscutiblemente de ellos, mandaron a la punta de un cuerno a los que se atrevieron a pensar que también tenían derecho a elegir y se abrió una caja de Pandora, porque ahora no sólo los cooperativistas reclaman, sino que también lo hacen pequeños y medianos empresarios que, a su vez, piensan que tienen igual derecho a participar en el proceso de elección.
Lo que se resuelva en este caso tendrá enorme impacto en el futuro del país pues desde casos fiscales hasta la discusión de salarios, todo se verá influenciado por la decisión final en este debate sobre la integración de la Junta Monetaria, algo que no se discute abiertamente pero que indudablemente capta la atención de muchos sectores.