Gripe A H1N1 ¿Pandemia o fraude del siglo XXI?


Luego de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) determinara este martes el fin de la pandemia de gripe A-H1N1, que sembró el pánico hace más de un año tras su identificación en América del Norte, surgen crí­ticas por la sobredimensión de la expansión de la enfermedad y surgen dudas sobre lo que se ocultó detrás de la alarma mundial.

Eddy Coronado
ecoronado@lahora.com.gt

El pánico se apoderó de los guatemaltecos. Era el 5 de mayo del 2009, cuando el Ministerio de Salud Pública anunció la presencia de un caso de gripe A-H1N1 en el paí­s. Se trataba de una niña de 11 años que regresaba de Cuernavaca, México, lo que provocó que la alarma se extendiera por todo el territorio nacional en cuestión de minutos. El temor duró poco tiempo, pero el impacto de una previsión mal planteada perdura hasta hoy.

Mas de un año después de la alerta, las campanas dejaron de sonar, sin embargo varios expertos todaví­a se preguntan si realmente la temida enfermedad era tan dañina como otras enfermedades comunes, que causan más muertes y las que las autoridades prestan menor atención.

Diputados del Consejo de Europa acusaron directamente a la Organización Mundial de la Salud (OMS) de haber sido influenciada por los laboratorios para declarar el virus pandemia y así­ aumentar sus ingresos gracias a la venta de medicamentos y vacunas.

Mientras, la OMS negó categóricamente esta acusación y creó un comité de expertos independientes encargados de arrojar luz sobre este tema. «El nuevo virus H1N1 tuvo un largo recorrido», dijo la directora general de la entidad, la doctora Margaret Chan, durante una teleconferencia de prensa.

Además, «No actuamos exageradamente» sentenció, argumentando que simplemente la enfermedad «resultó ser mucho menos grave» que lo temido. A su vez afirmó que las cifras de casos eran subestimadas y que hay que esperar años para darse cuenta del alcance de la pandemia.

Pero el costo de esa previsión, alejada de la realidad, tuvo un fuerte peso sobre Guatemala. El tráfico aéreo se redujo considerablemente, al punto que toda la cadena del turismo se vio seriamente afectada.

La Asociación Guatemalteca de Agentes de Viajes reportó que los clientes de lí­neas aéreas, hoteles y cruceros eran advertidos sobre los riegos de viajar a la capital mexicana y a los lugares cercanos, como los destinos del paí­s y el resto de Centroamérica.

El impacto tuvo consecuencias serias en negocios que no se concretaron, visitas aplazadas y una amplia gama de actividades económicas e industriales, de las que no escaparon los vendedores de carne de cerdo, debido a la alarma que surgió por las supuestas infecciones de la enfermedad, que ocurrí­an después de consumir productos porcinos, aspecto que fue desmentido.

PSICOSIS

Anibal Samayoa, gerente de la Asociación de Porcicultores de Guatemala (Apogua) señaló cómo las ventas bajaron extraordinariamente y como resultados los productos fueron devaluados en un 25 por ciento.

Esto «por toda la psicosis que generaron, porque se podí­a contraer la enfermedad consumiendo productos porcinos», dijo Samayoa quien argumentó que «fue sobredimensionada la enfermedad, porque ellos lo enfocaban como que era una pandemia y que iba a ser una enfermedad de resultados catastróficos y se vio que fue una cuestión para comercializar productos farmacéuticos que generó ventas»

Según reportaron los datos de Apogua, la gente continuó consumiendo carne de cerdo, aunque en menor cantidad, pero ninguno se contagió porque no era posible contraer la enfermedad por este medio.

«La venta se hizo muy difí­cil, pasó un mes muy duro y de ahí­ poco a poco se fue retomando la confianza», lamentó el representante de Apogua.

SOBREVALORACIí“N

Ovidio Ortiz del sindicato de trabajadores de Salud relató también que los trabajadores del sector habí­an hecho una propia evaluación al respecto y determinaron «que se sobrevaloró la situación, porque era una cuestión más económica».

Además, denunció que en todo caso, el Ministerio de Salud «nunca compró las mascarillas adecuadas y no garantizaban que se pudiera contrarrestar la enfermedad».

Ortiz lamentaba la mucha atención puesta en esta enfermedad, cuando en el paí­s habí­a otras enfermedades que causan más muertes y estragos como el dengue. «Tampoco se dieron los recursos para contrarrestar el dengue, nos preocupa que sólo se le hizo el show», reiteró el sindicalista.

«El dengue es una enfermedad que también ha causado más muertes», explicó el trabajador de la salud quien dijo que esta enfermedad tiene más riesgo por lo que deberí­an invertirse más recursos.

A pesar de todo, el 25 de marzo pasado todaví­a ingresaron a Guatemala 260 mil dosis de vacuna contra la gripe A; parte de la donación fue proporcionada a través de la OMS y aplicará hasta que se agoten las existencias.

La doctora Lissette Barrera, del Ministerio de Salud Pública, refiere que ya se administraron cerca de un millón de dosis de la vacunas, mientras que todaví­a están en proceso 300 mil. Sobre los intereses farmacéuticos sobre la comercialización de vacunas contra la gripe A y la sobre dimensión de la enfermedad, la doctora señala: «Honestamente, yo no manejo esa información».

«Fue sobredimensionada la enfermedad, porque ellos lo enfocaban como que era una pandemia y que iba a ser una enfermedad de resultados catastróficos y se vio que fue una cuestión para comercializar productos farmacéuticos que generó ventas».

Anibal Samayoa

Apogua