Afamado como el gurú de la economía y por haber inspirado en buena medida la eliminación de controles y regulaciones al mercado financiero, Allan Greenspan salió ayer de su retiro para asistir a una audiencia en el Congreso de los Estados Unidos en la que le hicieron muy severas críticas. El veterano economista confesó que está sorprendido por las dimensiones del «tsunami financiero» y admitió que estuvo «parcialmente equivocado» cuando propuso la supresión de regulaciones a los bancos.
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La declaración de Greenspan, calificando de tsunami financiero lo que se vive ahora en la economía mundial ya está teniendo reflejo en la bolsa de valores que se ha mantenido hoy en baja por lo que algunos consideran como una reacción temerosa de los inversionistas luego de la catastrófica expresión para definir la crisis. Pero el tema más importante de toda la declaración de Greenspan en el Congreso fue la admisión de una equivocación «parcial» en el tema porque sin duda alguna que la FED tiene mucho que ver en lo que está ocurriendo.
Greenspan en sus últimos años abandonó la ortodoxia para plegarse a cubrir las espaldas al gobierno de Bush con su desorden financiero y fiscal. Entre otras cosas, inició la marcha hacia la drástica reducción de las tasas de interés y el aumento de la oferta de créditos no sólo baratos sino además riesgosos. Gente que no tenía que probar ingresos podía endeudarse no sólo para comprar vivienda sino además usaba la vivienda hipotecada para sacar más dinero mediante usando como colateral la casa y ese dinero se dedicó al consumo. La burbuja no fue entonces simplemente inmobiliaria sino también en la creación de un falso bienestar y un alto consumo que al final de cuentas está pasando una alta factura no sólo a los norteamericanos sino al mundo entero porque la globalización hizo que muchos bancos extranjeros quisieran también participar del festín organizado por Greenspan.
Según el viejo responsable de la FED durante muchos años, él creyó que los banqueros actuarían con responsabilidad cuidando el dinero de los inversionistas que colocaban sus fondos de pensión en las acciones de los bancos. Increíble que un hombre con los conocimientos económicos y la experiencia de Greenspan no pudiera entender que la codicia es un factor real, palpable y constante en el comportamiento del ser humano. No por gusto las viejitas decían desde hace muchos años que en el arca abierta el justo peca; pero lo que entendían con sentido común las viejitas y se plasmó en ese refrán, no fue entendido por el gurú de la economía norteamericana porque se contaminó de las ideas como la patraña de la mano invisible del mercado que, según él y los neoliberales, se encarga de corregir los excesos y errores.
A la luz de las experiencias, la única mano invisible que en realidad opera siempre es la de los sinvergí¼enzas que la meten para clavarse el pisto ajeno. Casos como los que hemos visto en Guatemala con bancos como el de Comercio, para citar apenas el más reciente de todos, son reflejo de la falacia de esa teoría que confiere al mercado la facultad de autorregularse. Pamplinas, puesto que sigue siendo válida la expresión de las viejitas y mientras más abierta el arca, mayor el pecado del justo.