Grecia: rechazan energí­a eólica


Postura. Para agrupaciones sociales, las torres eólicas distorcionan el medio ambiente de algunas islas de Grecia.

Varios proyectos de creación de parques eólicos en las islas griegas del Mar Egeo provocan la cólera de los habitantes, que temen repercusiones negativas para el medio ambiente y el turismo.


«No queremos eólicas que pasen de los 70 metros de altura, no nos oponemos a la energí­a verde, pero debemos preservar el paisaje de nuestras islas, que es único», dice a la AFP Dimitris Bailas, prefecto de las Cí­cladas (sureste), uno de los destinos preferidos de los turistas.

Grecia, obligada por la Unión Europea (UE) y por el protocolo de Kioto a aumentar su producción «verde», que actualmente no supera el 6% de la energí­a eléctrica producida en el paí­s -esencialmente a partir de lignito-, aprobó desde enero varios proyectos de parque eólicos.

Las islas Cí­cladas, como Yaros y Andros, son las más concernidas, al igual que Limnos y Lesbos, en el noreste del Egeo, muy expuestas a los vientos.

Estos parques también deben contribuir a reducir el déficit energético de Grecia, que importa electricidad de los paí­ses vecinos -principalmente de Bulgaria y Macedonia-, según un reciente informe de la Autoridad de Regulación de la Energí­a (ARE).

En la isla de Serifos (Cí­cladas), un proyecto de la empresa griega Mytilineos contempla la instalación de 87 eólicas, de 150 metros de altura cada una, para una capacidad total de producción de 74 megavatios (MW).

«Estas instalaciones previstas para las islas son desproporcionadas con respecto a sus necesidades. Y la mayorí­a de las eólicas instaladas en el pasado hoy en dí­a no funcionan», protesta Antonis Antonakis, presidente del concejo de Serifos.

En realidad, las autoridades locales temen que las eólicas tengan un impacto negativo en el paisaje de su isla porque «a menudo están instaladas en regiones aisladas y, para llegar hasta ellas, se deben construir carreteras y acomodar el espacio».

«En el extranjero, en ciertas regiones los parques eólicos redujeron la frecuentación turí­stica hasta más de un 40%», afirma Antonakis.

Un poco más al norte, en Skyros, en las Espórades, un consorcio compuesto por la sociedad Skyros Eolienne y el monasterio ortodoxo Megisti Lavra del Monte Athos S.A., dueña del terreno, prevé un parque eólico con una potencia de 333 MW, un proyecto que se ha ganado el rechazo unánime del concejo municipal.

Según los concejales, la obra es una amenaza para la «biodiversidad y las raras especies de la fauna como el caballo de Skyros y la flora», también para su economí­a, basada en la ganaderí­a.

Por su parte, la ARE asegura que, al contrario, no existe ningún riesgo para el medio ambiente ya que los trámites para obtener la autorización para un parque eólico son de las más estrictas en Europa.

«En Grecia, para obtener la autorización de construcción de un parque eólico necesitamos más estudios medioambientales que para una central nuclear. En Alemania o en España requiere una décima parte del tiempo pasado aquí­», deplora Dimitris Rahiotis, director general de Vector, sociedad griega de energí­a verde.

«Estas instalaciones previstas para las islas son desproporcionadas con respecto a sus necesidades. Y la mayorí­a de las eólicas instaladas en el pasado hoy en dí­a no funcionan».

Antonis Antonakis, presidente del concejo de Serifos.