Grecia paralizada de nuevo


Una mujer manifestante se cae mientras participa en la protesta en Atenas contra las medidas de reajuste financiero del Gobierno. FOTO LA HORA: AFP Aris Messinis

Grecia estaba paralizada de nuevo hoy por una huelga general y manifestaciones, que dieron lugar a incidentes, convocadas por las centrales sindicales para mostrar al gobierno socialista su resistencia a las medidas de austeridad decididas ante la crisis financiera sin precedentes que vive el paí­s.


Cerca del mediodí­a, varios miles de manifestantes se habí­an reunido en dos puntos distintos de Atenas para protestar contra el plan de ajuste draconiano aprobado la semana pasada.

Un grupo de jóvenes enmascarados se introdujo en el cortejo de una de las manifestaciones y lanzó un cóctel molotov y proyectiles contra las fuerzas de seguridad, que respondieron con gases lacrimógenos, según una periodista.

Los manifestantes continuaron desfilando hacia al centro de Atenas mientras los jóvenes permanecí­an en el lugar frente a las fuerzas antimotines, cerca de la escuela politécnica de la capital griega.

Los enfrentamientos se repitieron en la plaza central Syntagma, frente al edificio del parlamento, punto final de las dos movilizaciones.

«Incluso si nos aterrorizan, las medidas no pasarán», «Somos personas, no números», afirmaban dos banderolas de la Confederación General de Trabajadores Griegos (GSSE, un millón de miembros) y la Federación de la Función Pública (ADEDY), que cuenta con 375.000 miembros.

En la gran plaza Omonia, miles de militantes del PAME, el frente de lucha sindical del partido comunista ultraortodoxo (KKE) coreaban su lema «ningún sacrificio para la plutocracia», mientras agitaban pancartas que decí­an, por ejemplo «guerra a los capitalistas, esa es la respuesta de los obreros».

Desde medianoche, tanto los transportes aéreos como marí­timos estaban paralizados y los servicios ferroviarios interrumpidos.

Sólo una lí­nea del metro funcionaba en Atenas, para permitir a los huelguistas dirigirse a las manifestaciones organizadas por los sindicatos.

Los otros transportes urbanos, autobuses, trolebuses y tranví­as, estaban paralizados.

Otras manifestaciones debí­an llevarse a cabo en las grandes ciudades griegas, en particular en Salónica (norte), la segunda ciudad del paí­s.

La huelga provocó el cierre de las escuelas y de la administración pública, mientras que los bancos y las grandes empresas del sector público funcionaban a ritmo mí­nimo.

Los hospitales públicos funcionaban sólo con personal de emergencia.

El paí­s también estaba privado de toda información de radio y televisión debido a la participación en el movimiento del sindicato de periodistas (POESY).

La agencia de prensa nacional ANNA suspendió sus informaciones durante 24 horas desde las 06:00 horas locales (04:00 horas). Los diarios no aparecerán mañana.

La huelga fue convocada el viernes pasado, en el mismo momento en que la mayorí­a socialista votaba en el Parlamento el nuevo paquete de medidas que incluye recortes salariales en la función pública, el congelamiento de las jubilaciones y un alza de dos puntos, a 21%, del IVA (Impuesto al Valor Agregado).

Más de ocho de cada diez griegos estiman que las medidas adoptadas provocarán un alza del í­ndice de pobreza en el paí­s, según una encuesta publicada el domingo en un periódico.

Con el paí­s colocado casi bajo tutela financiera por la Unión Europea (UE), que saludó en forma unánime el plan de ahorro, el gobierno del primer ministro Giorgos Papandreou reconoció que el proceso era doloroso, pero descartó cualquier marcha atrás.

Además de un enorme déficit, Grecia tiene una deuda pública gigantesca, de unos 300.000 millones de euros, equivalentes al 113% de su PIB.