Graves incendios


Desolación. El paisaje luce destruido tras el paso del fuego, en la villa de Artemida, en Zacharo.

El fuego en Grecia dejó un balance desolador el sábado, con 41 personas fallecidas en el Peloponeso (sur) y la búsqueda de más ví­ctimas en las zonas donde las llamas atraparon a la gente, mientras una oleadad de incendios se declaró en una noche negra para la historia del paí­s.


«Es un dí­a de duelo, de tragedia nacional», ha declarado el primer ministro conservador, Costas Caramanlis, tras una reunión de crisis celebrada el sábado por la mañana en Esparta (sur del Peloponeso).

No hay precedentes de incendios tan mortí­feros en Grecia en varias décadas.

Un total de 35 personas –entre ellas una madre y sus cuatro hijos de 5 a 15 años, así­ como otros tres niños– fallecieron cerca de Zacharo, al oeste del Peloponeso, una región que arde desde el viernes.

Los equipos de rescate encontraron dos grupos de personas muertas carbonizadas en dos carreteras de esa escarpada zona, mientras que otras ví­ctimas yací­an en casas o en el campo. La región tiene una población envejecida, pero en verano cambia con la llegada de los hijos del pueblo.

Unos 170 soldados y bomberos seguí­an rastreando el terreno quemado en busca de ví­ctimas. Media docena de pueblos fueron evacuados y muchas carreteras cortadas al tráfico.

Seis personas más fallecieron el viernes en otro incendio en la pení­nsula de Magna, más al sur, entre ellos cuatro veraneantes y un bombero voluntario.

Ambos incendios continuaban activos el sábado. Sin embargo, el temor de las autoridades se trasladó a otro fuego declarado en el centro de la pení­nsula, alrededor de Megalupoli, zona donde varias localidades fueron evacuadas.

Diecinueve aviones y 18 helicópteros luchaban contra las llamas en esa región, así­ como contra otros incendios en el norte y el centro del paí­s, mientras que el ejército movilizó a 420 soldados.

Tras la llamada de ayuda lanzada por el gobierno a la Unión Europea, Francia ha enviado dos aviones.

Según el portavoz del gobierno, Evangélos Antonaros, las ví­ctimas «quizá tardaron» en huir para salvar sus bienes.

Pero los bomberos admitieron no haber llegado a tiempo a todas las zonas amenazadas ante la fulgurante propagación de las llamas, atizadas por un vendaval.

Los cadáveres fueron trasladados al hospital de Pyrgos y un equipo de psicólogos atiende a los familiares de las ví­ctimas.

En plena campaña electoral ante la reciente convocatoria de elecciones anticipadas para el 16 septiembre, Caramanlis llamó a todos los griegos a unirse para «superar el trance».

El Estado «hará todo lo posible para paliar las profundas heridas» de la tragedia, añadió.

A la vista de la gravedad de la situación, los partidos de la oposición, cuyos dirigentes también iban a visitar las zonas, se abstuvieron de polemizar sobre la eficacia de la respuesta ante el fuego, si bien la prensa no escatima crí­ticas.

Por el momento, todos los mí­tines polí­ticos fueron cancelados.

«Es una lucha desigual, en muchos frentes y en condiciones particularmente adversas», se lamentó el primer ministro.

A la espera de la investigación, los bomberos ya hablan de un posible origen criminal, pues 22 de los fuegos se declararon tras caer la noche del viernes.

Abrasado con tres olas de calor desde junio, la última esta semana, el paí­s mediterráneo conoció en estos meses los incendios más voraces de la última década y decenas de miles de hectáreas ardieron.

Pero la especulación inmobiliaria sobre los montes quemados, a pesar de la ley que impone en principio la reforestación, también es citada a menudo como responsable de los incendios en Grecia.