Grave situación


Nery Rodenas, de la ODHAG, resaltó sobre las malas condiciones de vida que tienen los infantes en Guatemala.

La Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala (ODHA) denunció hoy la grave situación en que se encuentran la niñez y juventud guatemalteca, afectadas por adopciones irregulares y la violencia e inseguridad extremas.


«En términos cuantitativos la situación de la niñez y adolescencia ha empeorado. Tanto en las adopciones como en la violencia los indicadores de muertes violentas son como en la época del conflicto armado que vivió el paí­s» entre 1960 y 1996, dijo el asesor de la ODHA, Carlos Alarcón.

En el paí­s anualmente se realizan más de 5.000 adopciones que dejan unos 200 millones de dólares a quienes participan en el negocio, lo cual ha provocado la sustracción menores, explicó Alarcón tras la presentación del libro «Situación de la Niñez y Adolescencia» de la ODHA.

«Las redes dedicadas a este negocio se han multiplicado en el paí­s. En ellas están involucrados médicos, que atienden a los niños, amas de casa, que los cuidan, así­ como los notarios que son los encargados de realizar los trámites», detalló.

Para hacer más crí­tica la situación, el experto afirma que las muertes violentas también registran un incremento significativo pues en 2005 fueron asesinadas 5.336 personas en total, mientras que el año pasado esta cifra subió a 5.885, según datos de la Policí­a.

De ese total, en 2005 fueron ví­ctimas de la violencia 412 menores de 17 años, cifra que aumentó a 461 en 2006.

Criticó la falta de respuesta del Estado y rechazó la violencia represiva que impulsa, pues considera que debe implementarse una polí­tica preventiva que incluya programas para evitar el involucramiento de los jóvenes en las violentas pandillas que crean zozobra donde operan.

«Todo esto que esta sucediendo demuestra el grado de enfermedad social al que estamos llegando en la sociedad», puntualizó.

«El 2006 es considerado uno de los años más violentos de la historia reciente del paí­s, lo cual además de ser triste es irónico, ya que justamente en este año se cumplió el décimo aniversario de la firma de los Acuerdos de Paz», lamenta el documento.

«Cuando se vive dentro de la espiral de la violencia, se torna difí­cil hacerse una idea de las dimensiones que los datos o los mismos testimonios nos ofrecen. Para solucionarlo y tener una visión más clara de lo alarmante del fenómeno, lo comparamos con la única situación parecida, la guerra», afirma.

El libro sumó las ví­ctimas mortales por la violencia de los tres últimos años del gobierno del presidente Oscar Berger y los siete meses de 2007, los cuales suman casi 19.000 muertos, cifra que puede «comparar únicamente con los peores años de la represión (1980 y 1983)», sentencia.