Por los medios de comunicación me enteré de la actitud asumida por la Presidenta del TSE, con respecto a las elecciones en Honduras. Al leer hoy el Editorial de la Hora conocí más a fondo acerca de tan infortunada posición. Dicha autoridad electoral no sólo fue discordante con la política de Estado, sino que desvirtuó la esencia de nuestro ente electoral, y a que esta institución, por su naturaleza e institucionalidad, debe permanecer ajena a una política sectaria, como se puede calificar la conducta de la Licda. Villagrán, pues que yo sepa, ni el Tribunal Electoral de Honduras, ni las organizaciones electorales de carácter internacional (Protocolo de Tikal, Protocolo de Quito, UNIORE o CAPEL) han cursado invitaciones para que concurran observadores a las elecciones de Honduras. La Presidenta del TSE ha actuado por sí misma (shute en buen chapín), poniendo en entredicho la independencia y apoliticidad del Tribunal. Con nostalgia evoco el pasado de un TSE de prestigio que ocupó un lugar de preferencia en la institucionalidad guatemalteca, como garante de procesos electorales transparentes como lo fueron sus magistrados. Este comentario lo hago como ex magistrado y ex presidente de nuestro máximo órgano electoral, al margen de cual sea la situación que aflige a nuestro hermano pueblo hondureño. Saludos.