Gravamen al tabaco ya produce humo


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Las discusiones en el Congreso sobre el incremento de la carga tributaria por la venta de tabaco empiezan a generar humo, derivado de las fricciones entre polí­ticos y activistas del sector salud, que deben llegar a acuerdos para cumplir con los convenios internacionales que mandan desincentivar el consumo de ese producto.

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ARELI ALONZO
aalonzo@lahora.com.gt

Aumentar los impuestos para reducir el consumo. Esa es la premisa que el Consejo Nacional para la Prevención y Control de Tabaco en Guatemala –integrado por universidades y fundaciones dedicadas a la salud– promueve en su campaña para hacer efectivo un incremento en la carga tributaria sobre la venta del tabaco.

La propuesta que ya se encuentra en el Congreso especifica elevar a 69 centavos de quetzal por gramo ese producto, y proveer de unos Q143 millones a las finanzas estatales, que podrí­a a su vez, destinarlo a los servicios públicos de salud, especialmente a los programas de atención asociados con el tabaquismo.

El fundamento práctico de la iniciativa se encuentra tras las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS): “El tabaco mata a casi seis millones de personas cada año, de las cuales más de cinco millones son o han sido consumidores del producto, y más de 600 mil son no fumadores expuestos a humo de tabaco ajeno”.

El impacto es, según la organización internacional, superior al daño propiciado por el alcoholismo, pues “el consumo nocivo de bebidas alcohólicas causa 2,5 millones de muertes cada año”.

Pese a la contundencia de las estadí­sticas, y a la obligación del Estado de cumplir con el Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco (CMCT), que establece el incremento de tributos y precios al tabaco como un elemento fundamental de la lucha contra la epidemia del tabaquismo, alcanzar ese objetivo ha derivado en fricciones, en las que se han visto polí­ticos y activistas dedicados a la salud social.

PROPUESTAS

Actualmente, existen dos propuestas de ley que abordan con contundencia el tema de la recaudación de impuestos a través de los productos del tabaco.

Una es promovida por el diputado Mariano Rayo –4301–, que de ser aprobada, establecerí­a un impuesto de 46 por ciento sobre el precio de venta sugerido al público y un impuesto especí­fico de Q100 por millar de cigarrillos.

Por otro lado, los diputados Zury Rí­os, del Frente Republicano Guatemalteco, y Mario Taracena, de la Unidad Nacional de la Esperanza, defienden un proyecto de ley –4339– que busca la restitución del impuesto, elevando la carga tributaria a 69 centavos de quetzal por gramo de tabaco.

Esto, porque según los ponentes de la iniciativa, el fisco estarí­a dejando de percibir Q134 millones anuales desde que la CC derogó la restitución del impuesto, previamente aprobado.

“Actualmente el producto del tabaco no paga impuesto porque la CC lo declaró inconstitucional hace más de ocho meses”, refiere Rí­os, quien explica que  actualmente varios diputados y organizaciones de la sociedad civil están tratando de determinar un impuesto mixto, que aplique en dos casos: el impuesto al valor, que es el que se utilizaba anteriormente y otro, que es el impuesto sobre el peso o gramo del tabaco.

Lo que están terminando de hacer en el Congreso de la República, de acuerdo a la legisladora, es un estudio constitucional de fondo para que la propuesta de restitución del impuesto no contrarí­e la Carta Magna.

Una iniciativa para regular el gravamen sobre el tabaco se planteó en la Ley Antievasión II, pero en el Congreso no existen consensos sobre la propuesta y se proyecta que el tema quedará fuera de la legislación.

De esa cuenta, la iniciativa se ha mantenido en un impasse sin que se alcancen acuerdos entre las distintas bancadas del Legislativo para su aprobación y por el contrario, cada vez surgen más puntos de desencuentros, que terminan en enmiendas.

Se intentó buscar, por correo electrónico y la ví­a telefónica, una reacción del sector tabacalero acerca del tema, pero no se obtuvo respuesta.

MEDIDAS INTEGRALES

El doctor Miguel íngel Garcés, director de Una Voz contra el Cáncer, manifestó que es necesario restituir el impuesto al tabaco y cumplir con el resto de disposiciones establecidas en el Convenio Marco para el Control del Tabaco, que contiene cuatro leyes que el paí­s se ha comprometido a promover.

La Ley de Ambientes Libres de Humo de Tabaco, ya aprobada, la ley de Pictogramas, que está en el Congreso lista para primera lectura, y que implica la colocación de fotos y leyendas en las cajetillas de cigarrillos para exponer a los consumidores los riesgos de utilizar el producto.

Otra iniciativa contempla la prohibición de toda publicidad, promoción o propaganda de los cigarrillos.

Existe una cuarta, la ley para subir el precio a los productos del tabaco (ví­a impuesto) y esta es quizá la ley que tiene más impacto en el consumo, agrega Garcés, ya que se subirí­a el impuesto al 10 por ciento y el consumo en Guatemala bajarí­a en un ocho por ciento.
 
“La razón de subir al tabaco ví­a impuestos es evitar más muertes, porque el consumo baja inmediatamente”, señala el experto, quien afirma que se han realizado estudios donde estos hechos de inmediato disminuyen las muertes por infarto  y a lo largo de los años, las muertes por cáncer.

Al respecto, Pier Paolo Balladelli, representante de OPS/OMS en Guatemala, manifestó: «El aumento de impuestos al tabaco es una importante medida para alentar a los consumidores a abandonar el hábito de fumar, pero también es una herramienta efectiva para el Estado, ya que a través de la recaudación de más impuestos pueden hacerse más inversiones en programas sanitarios y sociales».

La OPS/OMS en Guatemala reiteró que el incremento a los impuestos al tabaco es una medida importante para alentar a los consumidores a abandonar el hábito de fumar. 163 de los 182 Estados Miembros de la OMS aplican impuestos al consumo de tabaco.

IMPACTO

Informes de las organizaciones internacionales refieren que del 80 al 90 por ciento de los fumadores iniciaron antes de los 20 años. 

El tabaco es la segunda causa principal de mortalidad en el mundo. A pesar de ser un producto considerado como socialmente aceptable contiene más de cuatro mil sustancias tóxicas, al menos 40 de ellas cancerí­genas.

Según el Consejo Nacional para la Prevención y Control de Tabaco en Guatemala en el año 2030 morirán por lo menos 30 millones de personas en el mundo si no se empiezan a tomar acciones para evitar el incremento del tabaquismo, que causa cánceres sin cura.

RECUADRO
Recuadro
Enfermedades asociadas al tabaco

Estadí­sticas revelan que el tabaco causa el 90 por ciento de cáncer de pulmón, 87 por ciento de cáncer de laringe, 74 por ciento de cáncer en la boca, 53 por ciento de cáncer en el esófago, 50 por ciento de cáncer en la vejiga, 39 y 38 por ciento de cáncer de riñón y páncreas respectivamente, el 28 por ciento en el estómago y un 6 por ciento de cáncer en el cuello uterino.

Mirna Montenegro, presidenta de la Asociación Guatemalteca de Mujeres Médicas, indica que la muerte por consumo de tabaco, directa e indirectamente, es más crónica y lenta, que la producida por otras razones.

Por causas directas, el consumo de tabaco provoca problemas a nivel pulmonar. De esa cuenta, 8 de cada 10 enfermedades por cáncer pulmonar que se atienden se relacionan directamente con el hábito de fumar. Ese producto también causa enfermedades cardí­acas, hipertensiones, infartos y enfermedades pulmonares obstructiva crónica.

Además, cáncer de boca, de nariz, garganta, ví­as respiratorias altas, laringe, esófago, cáncer de páncreas, vejiga y cérvix.

En las mujeres, los riesgos de fumar durante el embarazo se asocian al aborto, sangrados, complicaciones durante el parto, como desprendimiento de placenta, y algo comprobado es que los bebés de madres fumadoras pesan media libra menos que los bebés de madres que no fuman, de acuerdo a la experta. También se asocia el paladar hendido (labio leporino), una malformación congénita.

Asimismo, provoca problemas sexuales impotencia, fertilidad, menopausia; en fumadoras se da de 2 a 3 años antes, que en las no fumadoras.

De forma indirecta, el tabaquismo secundario –fumadores pasivos– presentan problemas oculares como la catarata, tuberculosis, hipertiroidismo, hay un componente no directo con la enfermedad, pero que se empeora a través del hábito de fumar, por ejemplo el asma, la gripe común, una persona que no fuma le da una gripe, sin embargo en 3 o 4 dí­as ya está bien, mientras que a un fumador le da un asma y pueden pasar hasta 3 semanas con la infección.

“La razón de subir al tabaco ví­a impuestos es evitar más muertes, porque el consumo baja inmediatamente”.
Miguel íngel Garcés
Una Voz contra el Cáncer