Gratuidad en educación y salud


juan-de-Dios

Ni lo uno ni lo otro. Es un simple cacareo en todo período preelectoral. Con fines de engatusar, babosear simplemente a la ciudadanía, misma que con extrema facilidad suele caer en la trampa en las diversas administraciones de gobierno. La repitencia o reiteración ocurre de nuevo, pese al juramento de no volver a las andadas, ajenos al discernimiento necesario y urgente.

Juan de Dios Rojas


Planes estratégicos utilizados desde tiempos idos, dan la impresión manifiesta, carente de diferentes medidas cuya meta consiste en lograr como quiera que sea el poder. Por las buenas o por las malas, al cabo se revisten de niños de primera comunión, rezago facilitador, en menoscabo de la buena fe del ingenuo electorado, que se echó a soñar por lo visto a perpetuidad.

Llegue quien llegue a presidir los destinos del país irredento, no cabe duda que viene a ser lo mismo; una eterna película apta para todos por supuesto, en condición de ciudadanos. Ya es tiempo de despertar del letargo, de abrir bien los ojos, ajenos a sucumbir ante los espejitos aun objetos en nuestra historia nacional. Un cambio reclama con voz estentórea.

Al inicio del ciclo escolar, el sector estimable de padres de familia se ven envueltos en trapos de cucaracha y viven un verdadero calvario para dotar a sus hijos de las kilométricas listas de útiles, textos, uniformes, zapatos y un larguísimo etcétera que los deja sin resuello. De consiguiente hablar de la gratuidad es algo semejante a tortas y pan pintado.

Reitero, la gratuidad no asoma su presencia difusa en el nivel de preprimaria y primaria, por ningún lado de la infraestructura escolar. Por el contrario, las denuncias y quejas de los damnificados dan cuenta que SÍ les cobran buena suma, dizque atinentes a gastos diversos de administración.

Las cosas no terminan allí, concerniente a salud, el cuadro es similar respecto a que los familiares de los enfermos deben comprar en la calle y a precios elevados, la medicina, gasas, yeso y restantes insumos que requieren en los Puestos de salud y también desde luego en los principales nosocomios que funcionan en la ciudad capital; Roosevelt y S. Juan de Dios.

Caemos en definitiva en el problemón persistente y dominante, relativo a que la gratuidad flota en el aire nada más hacia lo desconocido, acaso en otra galaxia lejana. Y en el ínterin largo y angustioso por cierto, los familiares ejecutan por desesperación el angustioso tronar de dedos. Menos ofrecimientos vanos y más atención del todo viene a ser la solución.

No obstante la experiencia que viven los connacionales aquejados de quebrantos de salud, también están en un callejón sin salida, a causa de no gozar de verdadera realidad, a propósito de la carencia patética de suficientes insumos. A menudo oímos que fueron dotados de lo necesario. La realidad muestra otro rostro, empero con sucesión lamentable por cierto.