Inicia una legislatura en la que incidirán las influencias de “grandes bloques†y la división de posturas en torno a los temas fundamentales para la Nación, como las iniciativas anticorrupción y la reforma fiscal. Expertos en política creen que el diálogo y negociación entre las bancadas será fundamental en la concertación de propuestas y la polarización de posturas se proyecta como una amenaza para impedir que se llegue a acuerdos. Las reglas del juego casi no cambian en el hemiciclo, pero el rumbo del Legislativo puede variar.
ereyes@lahora.com.gt
El hemiciclo arranca esta semana una nueva jornada de trabajo con una configuración radicalmente distinta a la que se observó en los cuatro años anteriores, pero con las mismas reglas de funcionamiento internas y varias tareas que se dejaron pendientes en legislaturas pasadas por falta de voluntad y negociaciones infructuosas.
El fortalecimiento de la bancada del Partido Patriota (PP) en un lado de la balanza y el debilitamiento de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE) en otro, son dos de las facetas más visibles en el Legislativo, aunque también destaca el crecimiento de la bancada Libertad Democrática Renovada (Lider) y del grupo independiente dirigido por Roberto Alejos.
Asimismo surgen fuerzas en Encuentro por Guatemala, Visión con Valores (ViVa), Compromiso, Renovación y Orden (Creo), y la Unión del Cambio Nacional (UCN).
Heidy de Mata, directora de la Escuela de Ciencia Política de la Universidad de San Carlos de Guatemala, considera que el Congreso de la República se encontraría dividido “en grandes bloques†durante la actual legislatura.
Y por eso, explica la experta que “el trabajo legislativo contará con muchos obstáculos para los que puedan estar de acuerdo en cubrir una agenda en común, sobre todo abordar el tema de la reforma fiscal, que sería una de las prioridadesâ€.
“El Ejecutivo –con el PP al frente– tendrá que hacer esfuerzos grandes de cabildeo para poder conseguir las alianzas necesarias y así aprobar las leyes que le permitan cumplir su agenda de seguridad, reforma fiscal y crecimiento económicoâ€, señaló por otro lado Javier Brolo, analista de la Asociación de Investigación de Estudios Sociales (ASIES).
Complementariamente, Brolo explica que otra característica de la nueva legislatura es que se encontrará fragmentada con alrededor de 14 bancadas, cada una con una postura diferente, y esto definirá en buena medida la dinámica para conocer proyectos de especial importancia, como las iniciativas de ley Contra el Enriquecimiento Ilícito y Contra la Probidad Administrativa, cuya aprobación fue un compromiso de los líderes de los partidos políticos.
DISPERSIí“N Y NEGOCIACIí“N
Aunque con decenas de caras nuevas, Renzo Rosal, analista político, cree que la “forma†del actual Congreso es similar a la del anterior: “Hay una dispersión de partidos políticos y eso da como resultado que las negociaciones durante estos cuatro años serán muy tensas y de mucha complejidad llegar a varios entendidosâ€.
Cristhians Castillo, jefe del área sociopolítica del Instituto de Análisis y de Investigación de los Problemas Nacionales de la Universidad de San Carlos de Guatemala (IPNUSAC), indica que el nuevo Congreso tendrá un desafío en el tema de la gobernabilidad, y de esa cuenta, la construcción de consensos será más complicada por la cantidad de intereses que se negocian a partir del número de bancadas representadas en el Legislativo, aunque finalmente negocien en bloques.
“Ahora vamos a tener más de una bancada haciendo de oposición en el Legislativo contraria a la bancada oficialista, que a pesar que es la mayoritaria, va a generar y construir consensos con más bancadas de oposición y la Junta Directiva tendrá la capacidad necesaria para construir consensosâ€, opinó Castillo.
Heidy de Mata asegura que “el Ejecutivo tendrá que contar con mucha agilidad para ir a construir consensos, ya que el Congreso se encontrará polarizado para poder avanzar en su agendaâ€.
El tema de las alianzas, según Castillo, se origina en la cultura política, “son unidas a su conveniencia, no representa alianzas programáticas y son oportunidades para alcanzar sus objetivosâ€, por lo que sí podría haber cabida para llegar a acuerdos, aunque no necesariamente sean las iniciativas fiscales y anticorrupción que espera la población.
“La bancada oficial tendrá que negociar más que aliar, con otras bancadas, especialmente las pequeñas –que éstas si buscarán alianzas–. Los que considero que tendrán mayor posibilidad de negociación para las alianzas van a ser la Gana, Creo, UCN, la bancada de las Corbatas Moradas –de Alejos– y Encuentro por Guatemalaâ€, reiteró Castillo.
TRANSFUGUISMO
Uno de los mayores problemas que atraviesa tanto el Sistema Legislativo, como los propios partidos políticos, es la falta de identidad de los mismos diputados para permanecer estables en alguna institución política.
Rosal indica que los partidos políticos son utilizados como medios de transporte para ganar elecciones y como no hay ninguna legislación en Guatemala que prohíba al diputado que cambie de partido, se puede cambiar una o veinte veces y no pierde su curul.
De esa cuenta, la práctica del transfuguismo siempre es un elemento a considerar en el desempeño del Congreso, pues las fuerzas pueden variar de un momento a otro, de acuerdo a los intereses particulares de los parlamentarios.
“Este le resta credibilidad y manejo al Congreso de la República porque los partidos políticos pierden un poco de la sustancia y solamente fortalecen el método de ser vehículos. Lo clave es que el transfuguismo se ha hecho más crónico con el pasar de cada legislatura que requieren que se tomen en cuenta reformas a la Ley Electoral para poder prohibir o limitar este tipo de prácticas que dañan a la ciudadaníaâ€, indica Rosal.
“Eso ya no son decisiones que se tomen por acuerdos o por orden más institucional, sino que esto da como resultado que todas las decisiones se den bajo la línea de intereses particulares o casi personalesâ€, resalta.
Castillo asegura que el transfuguismo es muy propio de la cultura política guatemalteca: “Hemos visto que en el Legislativo, son electos por un partido político y luego en el ejercicio de la legislatura buscan otros partidos que puedan obedecer a sus demandasâ€.
“El grave problema que existe es la fragmentación de las negociaciones y como éste llega a pervertir la dinámica de negociación política dentro del Legislativo. Hemos visto poco a poco como se han ido encareciendo los consensos, ya que para lograr una política pública tienen costos y tienen preciosâ€, apuntó.
Catalina Soberanis, directora del Instituto Centroamericano de Estudios Políticos, señala que este es un fenómeno que debilita a los partidos políticos: “En esta nueva legislatura, ni siquiera se han juramentado a los nuevos diputados y ya varios legisladores han tomado la decisión de cambiarse de partidoâ€.
Independientemente de cómo se fijen las reglas en la política parlamentaria, Soberanis considera que éstas deben quedar claras con reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos, para obligar a los representantes a seguir una línea clara en su desempeño.
Las negociaciones entre bloques, los acuerdos personales, y el transfuguismo enmarcan una práctica que realmente debería estar regida por ideologías y planes de trabajo concretos, refirió.
ALIADOS Y OPOSITORES
Renzo Rosal indica una de las primeras alianzas que se pueden dar dentro de la Junta Directiva. “Es muy claro que el Partido Patriota no quiere perder el tener la sartén por el mango, pero también está claro que ellos no podrán tener el monopolio, es decir van a tener que compartir parte las decisiones con varios parlamentarios y allí es donde se pueden dar algunas alianzas.
“El Partido Patriota, la Gana, el grupo que va liderando Roberto Alejos y la bancada de Creo, junto con la bancada de Viva y Encuentro por Guatemala, con esos grupos creo que el Partido Patriota va a poder tener avances dentro de la agenda legislativa†indicó.
“En primera instancia, los diputados tendrán que conocer la cantidad de intereses que se mueven dentro del Congreso. Establecer un sistema de contrapeso, y lo que se esperaría que se den resultados concretos dentro del legislativoâ€, agrega De Mata.
“Las alianzas deben realizarse para tener mayor fortaleza para promover política social. Sin embargo lo que vemos es una movilidad de negociación de intereses; me voy moviendo para aquellos bloques donde mis intereses he planteadoâ€, enfatizó Castillo.
Los analistas señalan que las alianzas que se podrían suscitar al principio de esta nueva legislatura se conformarían de la siguiente manera:
De Mata señala que Creo podría unirse al Partido Patriota, pero se puede dar cierta polarización con los miembros de la Unidad Nacional de la Esperanza y por parte la UCN que puede dar un cierto lineamiento con los integrantes del partido Lider.
Brolo asegura que la bancada oficial Partido Patriota de forma natural la realizaría con Visión con Valores y Encuentro por Guatemala. “Seguramente lo intente con el Frente Republicano Guatemalteco y el partido Unionista que cuentan solo con una persona, con Creo, que tuvieron bastante afinidad y posiblemente con la Unión del Cambio Nacional.
Brolo no descarta que las bancadas de oposición serian Líder y la Unidad Nacional de la Esperanza –UNE–.
“La Gana se ha caracterizado por estar conformada con personas que cuentan ya con bastante experiencia y que siempre intentan hacer alianzas con el partido de turno, ahora va a ser con el Patriota y son bancadas que se acomodan a las circunstancias y que tratan de capitalizar y hacer sentir el peso que tienen a nivel local†señala Rosal.
“El Ejecutivo –con el PP al frente– tendrá que hacer esfuerzos grandes de cabildeo para poder conseguir las alianzas necesarias y así aprobar las leyes que le permitan cumplir su agenda de seguridad, reforma fiscal y crecimiento económicoâ€.
Javier Brolo
ASIES