Gran ofensiva en el sur de Afganistán


Soldados de seis paí­ses escuchan las indicaciones del brigadier James Cowan, lí­der de la brigada británica en Afganistán. FOTO LA HORA: AFP SSGT MARK JONES

Unos 15 mil soldados de las fuerzas afganas e internacionales, lideradas por los norteamericanos, llevaban a cabo este sábado una gran ofensiva contra un bastión talibán en el sur de Afganistán, donde sólo encontraban una «resistencia mí­nima», según fuentes militares.


Esta operación es la más masiva de las fuerzas internacionales desde el anuncio del enví­o en 2010 de un refuerzo de 30.000 soldados norteamericanos hecho por el presidente Barack Obama en diciembre pasado, con el fin de invertir el curso de la guerra cuando se intensifica la insurrección de los talibanes.

Por lo menos cinco insurgentes murieron en las primeras horas del asalto, aseguró el ejército afgano. «De acuerdo con nuestras primeras informaciones, cinco enemigos murieron en dos lugares diferentes y en combates cuerpo a cuerpo», declaró a la prensa Sher Mohammad Zazai, el comandante del cuerpo Nº 205 del ejército afgano, a través de un enlace video desde Lashkar Gah, la capital de Helmand.

La operación Mushatarak (Juntos) comenzó antes de la madrugada del sábado, cuando 60 helicópteros lanzaron efectivos de la infanterí­a de marina norteamericana y tropas afganas en la ciudad de Marjah, en el cinturón del cultivo de amapola de la provincia de Helmand.

«A las 02H30, helicópteros dejaron caer fuerzas mixtas en la ciudad de Marjah», declaró el teniente Josh Diddams, portavoz de la infanterí­a de marina estadounidense en Helmand.

«Estamos avanzando en tierra y encontramos una resistencia mí­nima», agregó.

Tres soldados norteamericanos murieron el sábado al estallar una bomba en el sur de Afganistán, anunció la OTAN, sin precisar si perecieron durante la ofensiva lanzada en la provincia de Helmand o en el atentado perpetrado en la provincia vecina de Kandahar.

El presidente de Afganistán, Hamid Karzai, pidió nuevamente el sábado a los talibanes que depusieran las armas.

«El presidente Karzai pidió a los talibanes que aprovechen esta oportunidad para renunciar a la violencia y reintegrar la vida civil junto a otros afganos, por el bien del paí­s», señala un comunicado de la presidencia afgana.

Karzai también «recomendó a las tropas afganas e internacionales la mayor prudencia a fin de evitar que se haga daño a civiles», añadió dicho texto.

Responsables militares describen a Mushtarak como la ofensiva más importante de las fuerzas internacionales desde el comienzo de la guerra, a fines de 2001, después de que expulsaron del poder a los talibanes.

Por su parte, los guerrilleros afirman que se trata de una operación «mediática» contra Marjah: «Nosotros matamos a seis soldados extranjeros en los primeros tiroteos», declaró el portavoz talibán, Yusuf Ahmadi.

No fue posible confirmar el balance señalado por los talibanes.

Kabul y las fuerzas internacionales han presentado Mushtarak como la primera fase de una importante operación, que puede durar semanas, para restablecer el control del gobierno afgano en la provincia de Helmand, uno de los principales bastiones de los insurgentes islamistas y «granero» de opio, del que Afganistán es de lejos primer productor mundial, importante fuente de ingresos para los talibanes.

«La operación pretende limpiar la región de insurgentes y crear las condiciones (para que el Gobierno afgano) traiga más seguridad, estabilidad, desarrollo, estado de derecho, libertad de movimiento y reconstrucción», asegura la ISAF en un comunicado.

La operación Mushtarak debe concentrarse en la ciudad de Marjah y sus alrededores, con una población estimada en 125.000 habitantes. Varios miles huyeron de la zona antes de que empezara la ofensiva, según las autoridades locales.

Los insurgentes, aliados de Al Qaida, han enviado refuerzos estas últimas semanas y han sembrado la zona de artefactos explosivos artesanales (IED), considerados la principal amenaza para los atacantes. La mayor parte de las bajas de la coalición ha sido provocada por estos IED, que han dejado más ví­ctimas aún entre la población.

Las estimaciones castrenses del número de combatientes talibanes parapetados en la ciudad y alrededores varí­an entre 400 y un millar. Su portavoz prometió estos últimos dí­as que los insurgentes recurrirán a sus tácticas habituales de acoso, a base de artefactos explosivos artesanales disimulados al borde de las carreteras y emboscadas.

Marjah Granero de amapola


El pueblo y los alrededores de Marjah (sur de Afganistán), donde unos 15 mil soldados afganos y extranjeros lanzaron una ofensiva anoche, es un granero de amapola en el centro del valle del rí­o Helmand, así­ como uno de los principales bastiones talibanes.

Marjah fue concebida y realizada en parte gracias a la ayuda estadounidense en los años 1950, para convertirla en esa época en un modelo de irrigación agrí­cola. Actualmente es el blanco del ataque militar más importante de las fuerzas afganas e internacionales –la operación Mushtarak («Juntos»)– desde que el gobierno del presidente Barack Obama anunció una nueva estrategia estadounidense en Afganistán y prometió 30 mil soldados adicionales en 2010.

Marjah y su zona circundante, en pleno centro de la provincia de Helmand, cuentan unos 125 mil habitantes, y el gobierno no tiene ningún control sobre la región desde 2001.

Esta región, situada a unos 20 km al sur de Lashkar Gah, la capital de la provincia, es una red de aldeas miserables rodeadas de tierras fértiles, propicias para el cultivo del trigo, las hortalizas y las frutas, y célebre por su crí­a de ganado.

Helmand, que debí­a ser el granero de Afganistán, se convirtió, junto con la vecina provincia de Kandahar, en la primera región productora de opio en el mundo a partir de los inmensos campos de amapola que la cubren, en particular en Marjah y sus alrededores.

Afganistán produce aproximadamente 92% del opio mundial, materia prima sobre todo de la heroí­na.

Este tráfico alimenta gran parte de los recursos de los talibanes, según Estados Unidos y la ONU.

En esta región, habitada por tribus de pashtunes muy conservadores, cultivadores, en general muy pobres, y desempleados, no se ha podido llevar a cabo ninguna iniciativa de desarrollo desde 2001.

Los talibanes se aliaron aliados a los narcotraficantes para obligar a la población a cultivar la amapola, según las fuerzas internacionales y organizaciones no gubernamentales.

Marjah se ha convertido en uno de los principales bastiones talibanes en la provincia.