El río Támesis amenaza inundar varias ciudades al oeste de Londres, como Windsor y Reading, mientras el Ejército está movilizado para abastecer de agua potable a 350 mil personas, en las peores inundaciones registradas en Gran Bretaña en 60 años.
Tres millones de litros de agua embotellada fueron entregados hoy a habitantes en Gloucester, Tewkesbury y Cheltenham, las áreas más seriamente afectadas por las inundaciones que empezaron el viernes pasado, debido a fuertes precipitaciones.
El primer ministro Gordon Brown indicó hoy en el Parlamento que visitará esta tarde algunas de esas zonas afectadas por las inundaciones.
«Lo más importante es garantizar que la población está segura», dijo Brown en su sesión semanal en la Cámara de los Comunes, en la que destacó sobre todo la necesidad de investigar las causas de las inundaciones y «aprender las lecciones» de esta catástrofe.
Mientras tanto, cientos de casas en Oxford, a una hora de Londres, quedaron inundadas este miércoles de mañana, y 250 personas fueron ya evacuadas por los equipos de emergencia.
Las primeras víctimas de las inundaciones en esta ciudad, sede de la histórica Universidad de Oxford, fueron llevadas a un estadio de fútbol cercano, donde organizaciones de caridad les ayudan con víveres, ropa seca y productos de higiene.
Aunque el agua empezó a retroceder en algunas de las áreas inundadas, la Agencia de Medio Ambiente mantiene aún seis alertas por inundaciones severas, entre ellas en Gloucester, Tewkesbury, Worcester y Oxford, y 33 alertas por inundaciones menos graves en otras áreas.
Los niveles de los dos ríos más importantes de Gran Bretaña – el Severn y el Támesis – superaron en algunas de estas áreas los de las devastadoras inundaciones de 1947, confirmó la Agencia.
En Gloucestershire, unos 140.000 hogares han sido advertidos que podrían estar dos semanas sin agua, mientras los servicios metereológicos pronostican que el Reino Unido será azotado por más lluvias esta semana, que causarán que los niveles de los ríos suban más.
Más de 600 tanques móviles de agua mineral están siendo instalados en esta zona, donde los supermercados quedaron totalmente desprovistos de agua mineral.
Al mismo tiempo, los desbordamientos de los alcantarillados en las zonas afectadas por las tormentas suscita preocupaciones sobre la salud.
Ante la inquietud de contaminación, debido a las aguas sucias, los equipos de emergencia lanzaron un llamado para obtener inodoros portátiles en las zonas más afectadas por las inundaciones.
Las aguas del Támesis van a alcanzar su nivel más alto en las próximas 24 horas, indicó la Agencia, pronosticando más desbordamientos, que elevarán los daños materiales causados por las inundaciones, que han sido estimados ya en unos 6.000 millones de dólares.