«Gracias Presidenta, nos vemos en el 2014»


Michelle Bachelet, ex presidenta de Chile, en el momento de despedirse desde el balcón del Palacio de La Moneda, tras dejar su puesto a Sebastián Piñera. FOTO LA HORA: AFP JOSí‰ MANUEL DE LA MAZA

Con la mano en el corazón, Michelle Bachelet se asomó el jueves por última vez a los balcones del Palacio de La Moneda frente a miles de personas que corearon su nombre para decirle adiós a la «mamá de los chilenos» y expresar su ilusión de que vuelva a la presidencia en 2014.


La última actividad oficial era la despedida de ministros y funcionarios en la Casa de Gobierno antes de ceder el mando a su sucesor Sebastián Piñera en la ciudad de Valparaí­so, pero sus seguidores decidieron darle un adiós más cálido que la mera formalidad administrativa.

En las afueras, primero centenares y luego miles de personas llegaron para darle el adiós. La presidenta se despedí­a uno a uno de sus colaboradores, mientras por los altavoces de Palacio se escuchaba una canción de Isabel Parra (hija de la emblemática Violeta Parra) que decí­a «Cuatro años pasaron Michelle, se fueron volando».

«Gracias presidenta, nos vemos en el 2014», rezaba un cartel puesto sobre las vallas justo frente a la puerta del Palacio.

«Vengo a tomar el desayuno con mi presidenta. Vine el dí­a que asumió y vengo el dí­a que se va», dijo a la AFP David Orellana, un admirador de 45 años que tomaba café en una taza térmica entre la multitud que se apiñaba en la concurrida explanada de La Moneda.

«La recibió el drama del Transantiago (el servicio de transporte público que en sus comienzos tuvo serios contratiempos); en el medio de su gestión la golpeó la crisis económica, y ahora terminó con el terremoto. ¿Qué mujer resiste eso? Bachelet es una presidenta de verdad», insistió Orellana.

Gente de todas las edades agitaba pañuelos blancos, banderas de Chile, del Partido Socialista, y blandí­a fotografí­as de una mandataria tan sonriente como la que asomaba cada quince minutos a saludar desde el balcón.

«Â¡Michelle, por favor, asómate al balcón», coreaban sus partidarios, para quienes nunca eran suficientes los breves instantes en que Bachelet se dejaba ver desde el Palacio.

«Sí­, que se asome», dijo una mujer mayor que no quitaba la vista del edificio con ojos anhelantes y al borde del llanto. «La voy a extrañar mucho, la quiero a mi presidenta».

«Michelle es lo máximo, nos sentimos orgullosos de que haya sido nuestra presidenta, cercana a la gente más necesitada del paí­s», dijo con toda convicción la empleada administrativa Luz Gálvez, mientras seguí­a pendiente, pañuelo en mano, de una nueva aparición del objeto de su fervor.

Su compañera de trabajo Rosalba Morales coincidió en su parecer.

«Era muy cercana, muy acogedora. Uno necesita un presidente cercano, eso es lo que la hizo tan popular», dijo Morales, resumiendo lo que según las encuestas le dio a Bachelet el 84% de popularidad al final de su gestión.

Mientras muchos le daban su adiós a la distancia otros ya estaban pensando en el futuro, como dos mujeres de mediana edad que caminaban entre la gente con banderas que decí­an «Michelle Bachelet 2014».

Y el diario satí­rico The Clinic resumí­a en su contraportada un sentir popular, al titular «No te vayas, mamá».