Gobiernos quieren que los migrantes inviertan más


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Gobiernos que alguna vez consideraron a sus emigrados a Estados Unidos solamente como una fuente de remesas para sus familiares ahora tienen otra perspectiva y hacen todo lo posible para que les vaya bien en el exterior e inviertan más dinero en sus países de origen.

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Por SAMANTHA HENRY ELIZABETH / Agencia AP

Funcionarios colombianos dijeron que la feria informativa que realizó a principios de mayo su consulado de Nueva York incluyó por primera vez bancos, universidades y programas gubernamentales estadounidenses, además de empresas colombianas.

«Nuestro gobierno y los de otros países se están dando cuenta de lo importante que es ayudar a nuestras comunidades a salir adelante en Estados Unidos», manifestó Janeth Gómez, propietaria de una agencia de viajes, encomiendas y cobro de cheques de la Pequeña Colombia de Elizabeth, ciudad localizada a 24 kilómetros (15 millas) de Manhattan.

Los colombianos que residen en el exterior envían unos 3 mil 900 millones de dólares anuales a su país, según el Banco Mundial. El Gobierno colombiano se ha sumado a los de otras naciones que están buscando formas de que los emigrados hagan aportes más significativos, que rebasen el ámbito familiar.

Los programas ofrecidos en la feria realizada el sábado y domingo pasados incluyeron recomendaciones sobre cómo invertir dinero en Colombia usando cuentas de bancos de Nueva York; asesoría sobre la matriculación de estudiantes en universidades estadounidenses e información sobre los programas de salud de la ciudad de Nueva York, de acuerdo con la portavoz del consulado, Laura Montoya.

México creó en el 2003 un instituto oficial encargado de velar por las necesidades de los mexicanos radicados en el exterior. India tiene desde el 2004 un Ministerio para Residentes en el Exterior que busca reforzar los lazos con la comunidad emigrante. Y gobiernos de distintas naciones están buscando formas de atender mejor a los emigrantes y de alentarlos a que inviertan en sus países de origen.

Casi un millón de colombianos viven en Estados Unidos –entre un 35% y un 40% de ellos en Nueva York y sus alrededores– y constituyen un bloque con mucho peso en las elecciones presidenciales de Colombia, que además elige un representante en el Congreso colombiano.

En el pasado el Gobierno se limitó a tratar de convencer a los colombianos de que regresasen a su país, aunque fuera de visita, indicó María Aysa-Lastra, profesora adjunta de sociología en la Universidad Internacional de la Florida que ha estudiado los esfuerzos de Colombia y otros gobiernos por atraer a sus emigrados.

Esos programas florecieron tras una enorme ola migratoria de fines de la década de 1990, alimentada por la violencia del narcotráfico y del conflicto civil que desgarró al país. Una campaña para atraer el turismo que empleó el eslogan «El único riesgo es que te quieras quedar» incluyó iniciativas como viajar en caravanas.

Ahora el Gobierno cree que, incluso si el emigrado no regresa a Colombia, el país también puede beneficiarse ayudándolo a salir adelante en Estados Unidos, mediante un mejor acceso a la educación, préstamos para pequeños comerciantes, incentivos comerciales o forjando estrechos lazos con líderes de la comunidad de emigrados.

«Una diáspora organizada es un instrumento muy poderoso para los gobiernos, porque si la diáspora adquiere peso político, les abren las puertas a los gobiernos», expresó Aysa-Lastra.

Las diásporas constituyen un bloque atractivo, según Aysa-Lastra, porque entre la gente que opta por emigrar generalmente abundan las personas con espíritu emprendedor, capital y capacidad de adaptación, capaces de alcanzar una posición influyente en sus países adoptivos.

Aquellos que abren negocios, llegan a ser prominentes miembros de la sociedad, líderes comunitarios influyentes o acceden a algún cargo público en Estados Unidos, indicó Aysa-Lastra, forman una clase de «migrantes transnacionales» con un pie en ambos países y que son más inclinados a realizar actividades filantrópicas en Colombia o inversiones que van más allá del simple hecho de enviar remesas a sus familiares.

El Gobierno colombiano, a través de sus consulados, está esforzándose por atraer a líderes comunitarios influyentes como Gómez, quien es propietaria de la agencia de viajes Christian’s Travel en Elizabeth.

Gómez, quien ayuda a organizar el Desfile de Colombia todos los años y otras actividades culturales, dice que nota un cambio en el papel del consulado en años recientes y una actitud diferente del Gobierno hacia los emigrados.

Tradicionalmente un sitio para realizar papeleos, incluida la tramitación de visas y pasaportes, a menudo haciendo colas inacabables y con procesos que podían tomar varios días, según Gómez, los consulados están prestando más atención a las necesidades de la gente, creando consulados móviles y una nueva oficina en Newark, otra ciudad próxima a Manhattan, que atiende a los colombianos de Nueva Jersey e incluso Filadelfia.

Los consulados se han puesto en contacto con líderes comunitarios como Gómez para informarse de las necesidades de la gente.

«El consulado está mucho más activo e involucrado en distintos temas», dijo Gómez.

MÉXICO
Envíos suben 1,44%

Las remesas que los mexicanos envían desde el extranjero se incrementaron en marzo un 1,44% respecto al mismo mes del año anterior con lo que los envíos han sumado 18 meses de crecimiento continuo, informó el banco central.

Los envíos en marzo registraron 2 mil 081 millones de dólares respecto a los 2 mil 052 millones de dólares del mismo mes de 2011, según cifras difundidas el miércoles por el Banco de México.

Estados Unidos es el país de origen de casi todas las remesas enviadas.

Desde octubre de 2010 se ha registrado un crecimiento mensual interanual.

En todo 2011, las remesas aumentaron 6,86%, una importante recuperación anual luego de que en 2010 subieron apenas 0,12% y el año anterior se habían derrumbado en 15,5%.

ASPECTO NEGATIVO*
Ola de niños migrantes

A la par de los beneficios que trae el fenómeno de la migración para el ámbito económico, hay un aspecto humano que preocupa y es el atropello de los derechos de las personas, y sobre todo, de los niños.

Una oleada sin precedentes de niños interceptados mientras caminaban entre matorrales en el sur de Texas o cuando ingresaban a Estados Unidos por cruces fronterizos sin sus familiares ha obligado a las agencias gubernamentales y ciudadanas a ampliar sus servicios de albergue, representación legal y reunificación.

En un día normal de este año, la Oficina de Reubicación de Refugiados de Estados Unidos (ORR) se hace cargo de más de 2.100 niños inmigrantes que no llevaban compañía.

La afluencia salió a la luz la semana pasada cuando 100 niños fueron trasladados a la Base Lackland de la Fuerza Aérea cerca de San Antonio para darles hospedaje temporal. Fue la primera vez que el Gobierno se ha apoyado en el Departamento de Defensa -ahora, 200 niños y niñas menores de 18 años se encuentran en un dormitorio de la base-.

Si bien el fenómeno de menores que ingresan a territorio estadounidense sin compañía no es nuevo, el grado del incremento reciente sí lo es. De octubre de 2011 a marzo de este año, 5 mil 252 niños fueron detenidos por autoridades de Estados Unidos sin la presencia de un padre o tutor –un aumento del 93% en comparación con las cifras del mismo período del año previo, de acuerdo con información proporcionada por el Departamento de Salud y Servicios Humanos. Tan solo en marzo llegaron mil 390 niños.

«En este momento toda la comunidad muestra actitud de rescate», dijo Wendy Young, directora ejecutiva de Kids in Need of Defense (Niños que Necesitan Defensa), una organización sin fines de lucro con sede en Washington, D.C. que conecta a abogados que prestan servicio gratuito con menores sin acompañantes que se ven atrapados en la burocracia del sistema migratorio. «Es importante que los recursos y la capacidad cubran la necesidad, y aún no hemos llegado a ese punto».

Las instalaciones en 10 estados de la ORR, una rama del Departamento de Salud y Servicios Humanos, incluyen desde albergues hasta hogares sustitutos y cuentan con cerca de 2 mil 500 camas. Los albergues contratados por el Gobierno están agotando sus camas de emergencia e instalan catres en gimnasios y otros espacios adicionales.

«Es un conjunto de servicios mucho más limitado», dijo Lauren Fisher, del Proyecto de Representación de Asilo Gratuito del Sur de Texas, que brinda ayuda a niños y sus familiares que transitan por el sistema. «Se siente algo parecido a un albergue de la Cruz Roja, al albergue de un huracán».

Los niños sin acompañantes primero son registrados por el Departamento de Seguridad Nacional para luego ser entregados a la ORR mientras inicia el proceso de deportación. Una vez en un albergue, inicia la búsqueda de sus parientes o de un tutor aceptable mientras las organizaciones no gubernamentales y sin fines de lucro tratan de conectar a los niños con los abogados de servicio gratuito.

Cuando las autoridades encuentran a un guardián temporal, el menor puede abandonar el albergue y esperar los procedimientos migratorios.

El 80% de los niños entregados a la ORR termina en un albergue, según un reporte dado a conocer el mes pasado por el Instituto Vera de Justicia –una organización sin fines de lucro que desarrolla un programa para brindar un mejor acceso a los servicios legales para los niños. La permanencia promedio en un albergue es de 61 días, y el informe detectó que al menos 65% de los niños terminan teniendo un guardián en Estados Unidos.

*Con información de Christopher Sherman / Agencia AP