El Partido Conservador del primer ministro canadiense, Stephen Harper, seguirá siendo minoría en el Congreso tras las elecciones legislativas de ayer, según proyecciones de televisiones coincidentes.
Las cadenas de televisión estimaban que los candidatos conservadores habían sido electos o llevaban ventaja en unas 145 circunscripciones, que sin ser mayoría representa igual un avance para el partido del primer ministro, que contaba con tan solo 127 diputados hasta la disolución del Parlamento, a principios de setiembre.
Para tener la mayoría en el Congreso canadiense son necesarios 155 de las 308 curules de la Cámara de los Comunes.
A nivel nacional, los liberales ganaban en 75 distritos, el Bloc Quebequense en 50, los neodemócratas (NPD, izquierda) en 33 y dos independientes seguían a la cabeza según resultados oficiales no definitivos.
Las elecciones enfrentaron especialmente a los conservadores en el poder y al Partido Liberal de Stéphane Dion, quien dirigió al país durante 12 años, antes de la victoria de Stephen Harper en enero de 2006.
Pero otros tres partidos importantes se disputan los sufragios para esta elección uninominal de una vuelta: el Nuevo Partido Democrático (NPD, izquierda), el Partido Verde y el Bloque Quebequense (independentista), que sólo presentó candidatos en Quebec.
Favoritos para ganar las legislativas anticipadas, los conservadores se vieron afectados por las preocupaciones desatadas con la crisis financiera mundial, que los expertos señalaron como elemento probable que impediría a Harper obtener la ansiada mayoría absoluta para aprobar los presupuestos federales y su programa legislativo sin depender de otros partidos.
Los sondeos de intenciones de voto ya anunciaban que con el poco más de 30% adjudicado a los conservadores les sería insuficiente para alcanzar la ansiada mayoría en poder hasta ahora de los 95 diputados del principal bloque opositor, el Partido Liberal del ex primer ministro Stephane Dion, antecesor de Harper.
Los liberales se vieron afectados por la propuesta de su líder tendiente a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, mal recibido por la opinión pública. De su lado, Harper pidió a los electores que le dieran un mandato para «proteger la economía» y arremetió contra el proyecto de impuesto sobre el carbono de Dion, que empujaría -según dijo- a Canadá a la recesión.
Alrededor de 23,4 millones de canadienses estaban convocados a las urnas ayer para los terceros comicios legislativos en cuatro años.