Gobierno pierde fuerza por postura de partido


Nawaz Sharif, ex primer ministro paquistaní­, dejó la coalición de Gobierno y ahora asume una postura de oposición.

El partido del ex primer ministro Nawaz Sharif, segundo pilar de la coalición gubernamental que obligó al presidente Pervez Musharraf a dimitir, pasó hoy a la oposición, debilitando un poco más a Pakistán enfrentado con un dramático auge de la violencia islamista.


La retirada del partido de Sharif -que estaba ya en el aire desde el comienzo del frágil gobierno tras las legislativas de febrero- no cambiará fundamental ni inmediatamente el paisaje polí­tico paquistaní­.

Así­, el Partido del Pueblo Paquistaní­ (PPP) de la ex primera ministra Benazir Bhutto, asesinada el 27 de diciembre de 2007, sigue disponiendo de una mayorí­a en la Asamblea Nacional, gracias al apoyo de las pequeñas formaciones de la coalición, que le permite gobernar.

Sin embargo, esta tarea no le será fácil a largo plazo al PPP, que estará a merced de los pequeños partidos con intereses divergentes, advierten los analistas polí­ticos y editorialistas paquistaní­es.

El anuncio de Sharif, en una conferencia de prensa hoy en Islamabad, llega además en el peor de los momentos, pues los talibanes paquistaní­es han jurado intensificar la oleada sin precedentes de atentados que en poco más de un año ha causado 1 mil 200 muertos.

Además, Estados Unidos -principal suministrador de fondos para Pakistán- está acentuando su presión sobre la única potencia nuclear del mundo musulmán y aliado clave en su «guerra contra el terrorismo».

Washington exige que el gobierno surgido de las legislativas de febrero -que está negociando un acuerdo de paz con los talibanes- luche más eficazmente contra Al Qaida y los talibanes afganos que, en su opinión, reconstituyeron sus fuerzas en las zonas tribales del noroeste del paí­s fronterizas con Afganistán.

En su conferencia de prensa, Sharif no ahorró crí­ticas contra Asif Ali Zardari, el viudo de Bhutto, lí­der del PPP y que será el candidato de ese partido en las presidenciales del 6 de septiembre en las que el Parlamento y las asambleas provinciales elegirán al nuevo jefe del Estado.

«No se mantuvo ninguno de los compromisos que se adoptaron. Eso nos obliga a retirar nuestro apoyo a la coalición y a sumarnos a la oposición», declaró Sharif, ex primer ministro en dos ocasiones (1990-1993 y 1996-1999) y actual lí­der de la Liga Musulmana de Pakistán-Nawaz (PML-N).

Además, y para subrayar aún más el final de un perí­odo lleno de resquemores desde la formación de un gabinete que nunca ha logrado gobernar, Sharif decidió presentar su propio candidato a las presidenciales contra Zardari: el ex presidente del Tribunal Supremo, Said uz Zaman Sidiqui.

La dimisión de Musharraf, hace una semana, no logró poner fin al enfrentamiento entre Zardari y Sharif, que tampoco estaban de acuerdo en el restablecimiento en sus funciones de los jueces del Tribunal Supremo cesados por el ex presidente en noviembre de 2007 porque le amenazaron con declarar ilegal su reelección.

Sharif querí­a que fuese inmediato pero Zardari daba largas porque en caso de ser reintegrados en sus cargos, esos magistrados podrí­an anular una amnistí­a general decretada por Musharraf y que libró a Bhutto y a su marido de graves acusaciones de corrupción.

El anuncio de Sharif también debilita aún más al gobierno, que bajo la presión de Estados Unidos lanzó hace tres semanas una amplia ofensiva militar contra los talibanes y los combatientes de Al Qaida y en las zonas tribales.

En represalia, el Movimiento de los Talibanes de Pakistán (TTP) -cercano a la red de Osama Bin Laden- cometió tres atentados la semana pasada que causaron casi 100 muertos.