Gobierno de empresarios para los empresarios


El acceso al poder conlleva de forma implí­cita tener conocimiento de la forma en que trabaja la administración pública, cuáles son las necesidades, debilidades y fortalezas que presenta; por ello, es muy cierto el refrán que reza: «Quien tiene la información… tiene el poder».

Fernando Mollinedo

Lo anterior deviene de lo importante que es para muchas personas tener acceso al poder en cualesquiera de los cargos de elección popular o bien «trabajar» en las campañas para ser nombrado en puestos clave donde se maneja información privilegiada de carácter económico para la inversión «social» y de esa manera «referir» a clientes o amigos y asegurar la realización de negocios que dejen magní­ficas ganancias para ambos.

Compra de fertilizantes, transporte aéreo para funcionarios/as, mantenimiento de carreteras, adquisición de maquinaria, construcción de edificios, elaboración de textos escolares, suministro de combustibles, compra de equipo médico, compra de pasajes para viajes oficiales, alimentación para banquetes y personal permanente, suministro de equipo y material para oficinas; compra de llantas, accesorios de computación; material de construcción, compra de armamento y otros negocios; son los que deciden cómo, cuándo y por cuánto los funcionarios y empleados de la administración pública.

Aparte, el tráfico de influencias, recomendaciones, uso de telefoní­a, pago de hoteles, viáticos, servicio de seguridad y compra de vehí­culos, son entre otras cosas, algunos de los privilegios que se obtienen cuando hay acceso al poder. En el caso de los actuales gobernantes, aunque hayan tenido los mismos privilegios, resulta que ahora no les cuesta ni un centavo y aprovechan la oportunidad para realizar negocios que engrandecen los suyos anteriores y los de nueva creación para sus familiares.

Por ello vemos que los importadores de toda clase de insumos, trabajan dentro de la estructura oficial de gobierno, con lo cual se aseguran la compra de sus productos a precios sobrevaluados en algunos casos sin la fiscalización tributaria debida. En pocas palabras, «el hueveo» sigue viento en popa, y cada nuevo funcionario o ministro engrosa las filas de los nuevos millonarios a costa de la pobreza de la población.

Los verdaderos propietarios de Guatemala, son muy pocos en relación a la población existente; pertenecen a un cí­rculo cerrado que integra a EMPRESARIOS, AGROEXPORTADORES, INDUSTRIALES, COMERCIANTES y GANADEROS. Ellos, al llegar al poder, lo primero que hicieron y harán es ver la forma de resarcirse de la cantidad de dinero invertida en la campaña electoral y principiará la danza de millones de quetzales del pueblo en transacciones ilí­citas, pero como son realizados por los ricos y millonarios, entonces les denominan simplemente, NEGOCIOS. Que aberrante es nuestra realidad, ¿verdad?