«Gobernabilidad democrática» y «seguridad» en el contexto de la OEA


Se puede basar en al menos dos modos de concentrarnos en el nivel de acción de la gobernabilidad que hace a la seguridad. Por un lado, es pertinente centrarnos en los documentos fundamentales de la OEA que hacen a la temática de gobernabilidad democrática así­ como en aquellos que abordan la problemática de la seguridad, de tal modo de poder cotejar los contenidos de unos y otros. De esta lectura conjunta de documentos relacionados a gobernabilidad y seguridad se desprende una serie de cuestiones y fenómenos que se presentan como una preocupación común, ya que tanto constituyen una amenaza para la gobernabilidad como para la seguridad del continente. Por otro lado, cabe intentar una serie de reflexiones más generales sobre los ví­nculos entre gobernabilidad y seguridad, las cuales pueden desprenderse también de la lectura de los documentos pertinentes pero que al mismo tiempo abrevan en otras fuentes.

Guillermo Pacheco Gaitan

Previo a un análisis sobre los ví­nculos entre gobernabilidad democrática y seguridad es necesario hacer algunas consideraciones en relación a cada uno de estos conceptos por separado. De tal modo será más sencillo comprender cuáles son las relaciones que existen entre ellos.

No existe en el contexto de la OEA una definición oficial o unificada de lo que debe entenderse por gobernabilidad democrática, ni tampoco hallamos definición alguna de gobernabilidad democrática en documentos de la Organización que son fundamentales para el tratamiento de esta temática, como la Carta Democrática Interamericana, la Declaración de Nuevo León, la Resolución 2045 de la Asamblea General que propicia la adopción de los Lineamientos para el Programa de Gobernabilidad Democrática en las Américas, de la Resolución 2046 de la misma Asamblea. Sin embargo, es conveniente comenzar nuestras consideraciones a partir de una definición de lo que se entiende por gobernabilidad democrática, y en tal caso es posible extraer definiciones útiles a partir de determinadas fuentes de la anterior Unidad para la Promoción de la Democracia, ahora Departamento para la promoción de la Democracia parte de la Subsecretarí­a de Asuntos Polí­ticos de la OEA.

De tal modo, es apropiado decir que, en el marco de la OEA, «a gobernabilidad democrática se entiende como la capacidad de los gobernantes de mantener en orden los procesos polí­ticos y lograr que los objetivos propuestos sean socialmente aceptables, en el marco constitucional democrático establecido. Supone, asimismo, que el Estado, las instituciones y procedimientos (congresos, partidos, elecciones) sean eficaces y eficientes». (El Diálogo Polí­tico y la Gobernabilidad en las Américas (borrador al 8 de marzo de 2004), UPD, OEA, p. 5.)

Así­, la gobernabilidad democrática es un concepto técnico-polí­tico. En tanto que gobernabilidad la gobernabilidad democrática es un concepto técnico, centrado principalmente en resultados, en productos y bienes públicos que el Estado debe suministrar para satisfacer las expectativas y necesidades de la población; en tanto que democrática la gobernabilidad democrática es un concepto polí­tico, que involucra la esfera de la participación ciudadana y el ejercicio del poder ciudadano entre gobernantes y gobernados.

Como se señala en otro escrito de la misma UPD, la gobernabilidad democrática en América Latina tiene dos dimensiones: «por un lado la bien conocida habilidad de los gobiernos e instituciones públicas para atender los problemas de un paí­s y las demandas ciudadanas en un contexto hostil de creciente globalización y exclusión social. Y por otro lado, quizás igual o más importante, la gobernabilidad también refleja el estado o disposición de una sociedad para ser gobernada, así­ como su nivel de autonomí­a para relacionarse con el Estado y/o producir sus propias formas de gobierno».

Para resumir las conceptualizaciones sobre gobernabilidad democrática hasta aquí­ transcriptas podrí­amos decir entonces que la misma esta í­ntimamente vinculada a la «capacidad de los Estados para articular adecuadamente las relaciones entre los diferentes actores sociales, resolver los conflictos polí­ticos internos y atender las necesidades de la población».

(continuará)