Giro verde de la economí­a creará empleos si incluye modelo social


El giro de la economí­a hacia un modelo de baja emisión de carbono creará empleos y ayudará a salir de la crisis, aunque sólo si integra el progreso social y la reconversión de los asalariados, subrayó un responsable de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Raymond Torres.


«Hay solo dos formas de resolver la crisis medioambiental. O bien se sube el precio de lo que emite más CO2 a través de una tasa o una bolsa de derecho a contaminar, o bien se desarrollan nuevas tecnologí­as que consuman menos CO2. Ambas alternativas son complementarias», dijo Torres en una entrevista a la AFP en Parí­s, poco antes de partir a Copenhague.

El problema es que si hay algo que las empresas detestan y que fragiliza el mercado de trabajo son «los cambios tecnológicos o los cambios de precios muy abruptos o radicales, difí­ciles de administrar», continuó Torres.

Además, «ciertos sectores intensivos en consumo de CO2, como la construcción, el transporte aéreo, una parte de la agricultura, la producción de energí­a fósil, perderán empleo si no llegan a reestructurarse», añadió.

Por ello, y según Torres, cuanto más rápido se tenga un objetivo mundial de reducción de las emisiones de carbono, mejor: «Más vale un acuerdo ahora que cuando la catástrofe sea inminente. Tenemos diez años delante nuestro, es muy poco» para adaptarse, dijo.

Torres, director del instituto internacional de estudios sociales de OIT, participa una mesa ronda ministerial en Copenhague el jueves.

Para Torres, una tasa mundial al carbono podrí­a crear por sí­ sola 14,3 millones de empleos de aquí­ a fines de 2014, pero con la condición de dedicar los ingresos a «una reducción de los costos sobre el trabajo», a la formación de salariados y a la inversión en tecnologí­as verdes.

Torres sugiere destinar «el mismo dinero para encontrar una forma de almacenar la electricidad y para la prospección petrolera» o el sector automotor, sin olvidar la adaptación de las cadenas y calificaciones de los trabajadores.

¿Existe un riesgo de que esas promesas de empleos sean un espejismo? «No, no es algo ilusorio. Se propone una tasa CO2 con una compensación bajo forma de baja de cargas laborales, porque puede ayudar a la creación de empleos sobre todo en los salarios bajos. Además, las energí­as renovables son en general más intensivas en cuestión de trabajo que las otras», explicó.

Por supuesto, «eso no alcanzará para recuperar todos los empleos destruidos con la crisis», es decir 20 millones desde octubre de 2008 en los 51 paí­ses en los que están disponibles esos datos, agregó Torres.

Pero «es un elemento muy importante que nos alienta», dijo, esperando convencer en Copenhague a sus interlocutores de la necesidad de «tener en cuenta el factor humano y social en la lucha contra el cambio climático».