Gigantes compañías garantes de sus asalariados


Eduardo_Villatoro

Ahora resulta que son empresarios extranjeros, específicamente norteamericanos, los que reclaman al Gobierno guatemalteco que se respeten los derechos de los trabajadores, porque de otra manera, si persisten las violaciones a esos derechos, el Estado de Guatemala podría ser sancionado con una multa de 15 millones de dólares, más el descrédito que significa para la imagen internacional del régimen de Pérez Molina.

Eduardo Villatoro


Las compañías gigantescas que se interesan por el buen trato a los asalariados guatemaltecos de empresas transnacionales no lo hacen porque les remuerda la conciencia o porque se identifiquen con las necesidades de los trabajadores. Algún ingrediente de estos elementos contienen los reclamos de esas firmas, que luego identificaré, pero su mayor preocupación radica en que las marcas de los productos que se elaboran en Guatemala y se venden en el mercado internacional sufran  menoscabo en su prestigio.
  
Voy a citar un ejemplo: Usted posiblemente está familiarizado con la ropa deportiva de marca Nike, así como millones de deportistas, aficionados a diferentes disciplinas deportivas o simples compradores e imitadores de renombrados atletas que utilizan y promocionan zapatos tenis, camisolas, balones de futbol y otra clase de implementos, quienes cobran exorbitantes sumas de dinero para anunciar esa marca; pero, seres humanos al fin y al cabo, no se sentirán cómodos al enterarse que la ropa deportiva que publicitan es elaborada por obreros en condiciones deplorables, en maquilas que funcionan en países del Tercer Mundo, como Guatemala, que carecen de comedores y sanitarios relativamente decentes, devengando salarios miserables y laborando horas  prolongadas sin pago extraordinario.
  
No estoy asegurando que esto ocurra necesariamente en Guatemala y que la empresa Nike cuente con una fábrica de esa naturaleza en nuestro país y que si así es, las condiciones de la factoría sean como las descritas. Si menciono a esa compañía es porque es una de la transnacionales que conjuntamente con Adidas, para citar otra compañía gigante que también se dedica a la producción de implementos deportivos, American Eagle Outfitters Gap, Liz Claiborne, Pillips-Van Heusen y Vanity Fair enviaron un mensaje al Gobierno de Guatemala “para reforzar las leyes laborales ante las preocupaciones por violaciones a los derechos de los trabajadores” (elPeriódico, jueves 3 de mayo).

Puede apreciarse que no son organizaciones sindicalistas a las que se les pueda imputar  estar influidas por el Socialismo del Siglo XXI,  sino que son emporios que cuidan de su prestigio, porque de esa reputación depende en gran medida su volumen de ventas. No son Hermanas de la Caridad las que se han dirigido al presidente Pérez Molina para indicarle que es necesaria la reputación de Guatemala “como un país donde las empresas socialmente responsables puedan hacer negocios con confianza”.
 
Esta vez, afortunadamente, un representante empresarial no reaccionó con el hígado ante los reclamos de las poderosas compañías extranjeras de cara a las violaciones a los derechos de los trabajadores guatemaltecos. El señor Alejandro Ceballos, director de la Comisión de Vestuario y Textiles (aparentemente  delegado patronal), declaró sensatamente que “la demanda afecta la imagen del país, por lo que el Gobierno debe de resolverla lo más pronto posible”.
 
(Ante un reclamo del obrero Romualdo Tishudo, el dueño de una maquiladora le espetó: –Estás equivocado; la esclavitud no se abolió, como vos decís, se redujo a doce horas diarias).