Gestiones para contacto directo


Las gestiones anunciadas por Bogotá para contactar directamente a las FARC con miras a la liberación de rehenes y un pacto de paz se vislumbran complejas, según analistas, que perciben una actitud triunfalista del gobierno tras los golpes asestados a esa guerrilla.


El alto comisionado para la paz, Luis Carlos Restrepo, aseguró haber dado «los primeros pasos» para contactar al jefe de las FARC, Alfonso Cano, y ahora busca «establecer si hay voluntad polí­tica» para un acercamiento.

«Si las FARC deciden aceptar esta oferta pondremos el plan conjunto que hemos diseñado» con el presidente ílvaro Uribe, señaló Restrepo a la prensa.

Restrepo justifica esta estrategia en una «pérdida de confianza» en la mediación de Francia y Suiza para un canje de secuestrados por rebeldes presos.

En todo caso su propuesta surgió justo después del rescate de la colombo-francesa Ingrid Betancourt, tres estadounidenses y 11 miembros de las fuerzas de seguridad colombianas, el 2 de julio, en un operativo del Ejército que capturó a dos guerrilleros.

La llamada operación «Jaque» coronó una lista de éxitos militares que incluye la muerte del número dos de las FARC, Raúl Reyes, durante un bombardeo colombiano en Ecuador el 1 de marzo, y la de otro miembro de la cúpula a manos de un subalterno motivado por las recompensas que ofrece el gobierno.

Las FARC, fundadas hace 44 años, aseguran que los rehenes se fugaron con la complicidad de sus custodios e insisten en canjear a por lo menos otros 25 cautivos por insurgentes presos.

El optimismo que desborda el gobierno por los sucesivos logros quedó patente hoy en declaraciones de José Obdulio Gaviria, principal asesor de Uribe, quien sostuvo que «las FARC como organización ya están desperdigadas», por lo que su alternativa es el desarme.

«Mando unificado como tal no existe, el único mando que da la impresión de existir es el del frente de Internet», dijo Gaviria, y añadió que aún así­ el gobierno quiere «hacer acuerdos» con los comandantes dispuestos a liberar rehenes o a desmovilizarse.

Según Gaviria, unos 12 mil hombres han desertado de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxistas) en los seis años de gobierno de Uribe y sus jefes están aislados. «Si entrasen en comunicación, serí­a demoledor porque la fuerza pública los tiene ubicados», advirtió.

Analistas como Carlos Lozano, autorizado por el gobierno para cooperar en la aproximación a las FARC, censuró esa actitud indicando que puede afectar el proceso y subrayó la necesidad de una mediación extranjera por la desconfianza mutua.

«Ese triunfalismo exagerado, esa actitud arrogante, sostenida claro en unos avances y unos golpes que son reales y muy fuertes, no creo que sirvan», afirmó Lozano -dirigente comunista-, anotando que la oferta del gobierno no se debe plantear como una «rendición».

Camilo Gómez, quien condujo el fracasado proceso de paz con las FARC durante el anterior gobierno de Andrés Pastrana (1998-2002), expresó que posturas como la de Gaviria son un «torpedo». «Si la polí­tica es de sometimiento, están errados», declaró.

Otros observadores como el ex guerrillero del Ejército de Liberación Nacional (ELN) León Valencia subrayan que una interlocución con las FARC encara de por sí­ grandes obstáculos.

«Es posible el contacto directo, pero es muy difí­cil. Ojalá prime un acercamiento a la mesa», dijo Valencia, indicando sin embargo que la prioridad de las partes es la «confrontación militar».