Los georgianos acuden hoy a las urnas para elegir su nuevo Parlamento, en momentos en que el gobierno del presidente Mijail Saakashvili debe demostrar su apego a la democracia para conservar el apoyo occidental en la creciente tensión que opone a su país y Rusia.
Sondeos a pie de urna serán difundidos poco después del cierre de las oficinas de voto y los primeros resultados se conocerán mañana.
Los electores georgianos elegirán a 150 diputados.
En Tiflis, los comicios se desarrollaban en calma.
Pero una fuerte tensión política prevalece desde la represión de manifestaciones de la oposición en noviembre pasado y de acusaciones de fraude lanzadas por los opositores en las presidenciales de enero.
«Pienso que el presidente ha hecho lo necesario por el país», afirmó Ania, de 56 años, que votó en un colegio electoral cercano al Parlamento, y que se pronunció a favor del partido del presidente Saakashvili.
Vano Zurabichvili, de 34 años, dijo que votó «por la oposición, aunque esto no cambiará nada porque tirarán mi voto». «No tenemos democracia en este país», añade indignado.
Un portavoz de la Comisión Electoral Central, Zurab Kashkashvili, admitió que «la situación es tensa en algunos colegios electorales».
Las autoridades señalaron algunos episodios violentos.
Según las últimas encuestas, el partido del presidente, el Movimiento Nacional Unido, debería conservar la mayoría de los escaños. Aunque algunos analistas estiman que la partida no está ganada.
«Es posible que el Movimiento Nacional Unido no gane la mayoría y en ese caso podría intentar aliarse con el nuevo Partido Demócrata Cristiano», estimó Guiorgui Margvelashvili, del Instituto Georgiano de Relaciones Públicas.
El Partido Demócrata Cristiano fue creado por responsables del canal de televisión opositor Imedi TV, cerrado por el poder durante los disturbios de noviembre.
La forma en que se desarrolle el comicio será decisiva para Georgia si quiere conservar un apoyo firme de Occidente frente a la crisis que la enfrenta a Rusia a causa de las regiones separatistas pro rusas de Abjasia y Osetia del Sur.
«Nuestro enemigo quiere que las elecciones se transformen en caos y enfrentamiento interno», afirmó Saakashvili, que llegó a hablar de «guerra» entre ambos países.
La tensión aumentó en abril luego de que Rusia anunciara que tenía intenciones de reforzar sus vínculos con esas dos regiones separatistas.
Tiflis acusa a Moscú de querer «anexar» esos dos territorios.
«Estas elecciones deben ser ejemplares», sostuvo el mandatario georgiani.
La oposición convocó a una manifestación a última hora de hoy frente a la sede de la Comisión Electoral Central, temiendo disturbios similares a los de 2007.
Levban Gachchiladze, desafortunado candidato a la presidencia en enero pasado frente a Saakashvili, prometió entrar a la fuerza en el edificio si las autoridades «no difunden los resultados verdaderos de las elecciones».
La Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) envió 555 observadores a Georgia para vigilar el desarrollo del escrutinio.
El viernes, se pronunciará al respecto.