George Michael pasará hoy su séptima noche en prisión. Le quedan 24 amaneceres entre las rejas de la cárcel de Highpoint (en Suffolk), por haber estrellado su carro contra un escaparate el pasado julio mientras conducía bajo los efectos de un cóctel de cannabis y antidepresivos. Sus primeros días en prisión han sido realmente duros.
Después de la primera noche en la cárcel de alta seguridad de Pentonville (al norte de Londres), donde compartía su espacio con violadores y personas que han cometido crímenes graves, los responsables penitenciarios decidieron trasladarle a otro lugar donde pudiera estar solo en una celda, ya que «estaban preocupados por su seguridad», según aclaró el representante del artista.
Su novio, Kenny Gross, se acercó el viernes por primera vez a verle a la prisión de Pentonville, donde fue recluido en un principio. Tras la visita de su pareja, George Michael decidió abandonar cualquier plan de recurrir su sentencia y fue trasladado al penal de Highpoint, un presidio más pequeño que Pentonville para presos de menor grado, donde viven otros 950 reclusos. «George estaba de buen humor cuando Kenny fue a verle y estaba muy animado», ha declarado al Daily Mail un amigo de la pareja.
El cantante, de 47 años, llevaba esquivando la prisión mucho tiempo. Hasta ahora los castigos por sus múltiples faltas se habían quedado solo en multas y sanciones. Pero esta vez su reincidencia ha sido decisiva.