Gente mancillada


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El significado de dignidad es valioso en latín. Se supone que por ser humanos hay una valoración de esa condición de manera inherente, lo cual presupone también derechos adquiridos. Sin embargo, cuando la norma ha sido el despojo, la represión por años y años y la orfandad del Estado, se va rompiendo poco a poco la capa que recubre aquellos derechos, la dignidad.

Julio Donis


Esa delicada membrana se va disolviendo hasta dejar al descubierto y desprotegida la humanidad que queda a merced de aquel que se impone, el represor. El despojo sostenido pues, se lleva la protección que nos garantiza aquella reserva o entereza con la cual se hace frente a las diferentes situaciones que son producto de la interrelación social. La falta de dignidad permite que aflore el irrespeto por el otro, lo cual genera el caldo de cultivo de la corrupción, y finalmente el caos se apodera de todo. En este escenario, el médico concibe a los enfermos como potenciales mercancías que lo enriquecen, pero el paciente no se debe curar del todo; esa receta médica la completan las farmacéuticas. El carente se ha acostumbrado a pedir perdón antes de haber cometido falta y dar gracias por todo. El burócrata aprovecha cualquier procedimiento para sacar algo de raja extra. El político ha perdido la vergüenza y ve al Estado como un botín, su negocio es el más rentable pues una inversión privada le promete con creces la mayor rentabilidad pública posible. Un herido o un enfermo en un  hospital nacional ya no espera nada más que la muerte. Las masas catatónicas recurren a las iglesias de cualquier denominación en búsqueda de consuelo, salen cada domingo, apaciguadas y convencidas que su situación es por designio divino. El psicólogo le dice a usted que su depresión es tristeza y que regrese cada semana hasta que encuentre la felicidad. El ciudadano común ha perdido la capacidad del asombro ante la muerte y el asesinato cruel. El abogado decide la vida y la muerte, es el rey salomón de los tiempos modernos, y el maestro es capaz de hacer que sus alumnos salgan más ignorantes de lo que eran cuando ingresaron. Un padre viola a la hija mientras la madre duerme. Esa lógica perversa ha sido la historia de muchas sociedades a lo largo del tiempo y también es la historia íntima y personal de muchos. De tal manera que hemos evolucionado de la animalidad y la selva, a los derechos establecidos por un contrato social y un Estado, sin embargo no es absoluto ni unidireccional. Las razones se sitúan para mi entender en dos grandes ámbitos; el primero es amplio y relacionado con las razones sociales, económicas y políticas de las sociedades. La segunda tiene que ver con un universo igualmente grande de razones pero en la nebulosa psique humana. Sobre el primero puedo decir que la contradicción del capitalismo ha permitido que vayamos de uno a otro extremo de la evolución, es más, que aparentemente vayamos de regreso al estado primitivo. La consecuencia no solo es la degradación del planeta, sino la exacerbación de las relaciones humanas y la extinción de la misma especie. Sobre el segundo hay más oscuridades que claridades pero puedo percibir que las claves se ubican en la resolución de una contradicción entre el Yo y un Nosotros. En ambos el efecto en la dignidad agraviada ha sido común; los colectivos privados de su identidad y de su propia vida, haya sido en la guerra interna o en el infierno pequeño de una familia violentada, produjeron no una sino constantes generaciones de personas sin dignidad que conforman una sociedad enferma. Cuando lo público se pervierte, lo privado se divierte.