El consejo militar que gobierna Egipto advirtió ayer que el país enfrenta conspiraciones que buscan derrocar el Estado y crear el caos, en un mensaje que buscó desalentar a activistas que planean marcar el aniversario de la caída del presidente Hosni Mubarak con protestas contra el ejército.
La declaración del consejo de generales que asumió el poder cuando Mubarak fue forzado a renunciar el 11 de febrero del 2011 se produjo en vísperas de una huelga general que busca presionar a las fuerzas armadas para que cedan el poder.
Grupos de manifestantes se han vuelto cada vez más críticos de la forma en que los militares están manejando la transición a la democracia, y acusan al ejército de tratar de proteger su poder y cometer violaciones de los derechos humanos similares a las del régimen de Mubarak. Miles se congregaron en las afueras del ministerio de defensa el viernes para demandar la transición inmediata del poder a manos civiles.
En una declaración leída por la televisión estatal el viernes, el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas dijo que no cedería a presiones para acelerar la transición.
«Nunca cederemos a amenazas, ni sucumbiremos a presiones, ni aceptaremos ultimátum», dijo la declaración.
El mensaje dijo que el ejército había desempeñado un papel crucial en la transición en Egipto y advirtió de complots que buscan asestar «un golpe mortal» a la revolución sembrando la discordia entre el ejército y el pueblo.
Sin nombrar a culpables en concreto, dijo que Egipto estaba enfrentando grandes amenazas.
«Enfrentamos conspiraciones preparadas contra la patria, cuyo objetivo es minar las instituciones del estado egipcio y derrocar el propio estado, para que reine el caos y se disemine la destrucción», dijo el mensaje.
Funcionarios y militares egipcios a menudo han culpado a «manos extranjeras» por fomentar descontento.
En la declaración, los generales dijeron que siguen comprometidos con el plan de entregar el poder ejecutivo a un presidente electo antes del 30 de junio.
Los generales y el gabinete que respaldan han criticado el llamado a la huelga, que califican de otro ejemplo de intentos extranjeros de debilitar Egipto. La prensa estatal y una página en Facebook afiliada con los generales acusan a Estados Unidos de usar instituciones locales para agitar en favor de la huelga.