La fusión entre los grupos franceses Suez y GDF, que dio nacimiento a un nuevo gigante mundial de la energía tras ser ratificada esta semana por sus accionistas, tendrá su epílogo mañana, cuando el nuevo grupo entre en bolsa.
El ingreso en bolsa permitirá a los inversores valorizar al nuevo grupo que representaba, el viernes, más de 96 mil millones de euros al sumar las capitalizaciones de las dos empresas.
La boda prevé el canje de 22 acciones de Suez por 21 acciones de GDF, así como la distribución -en otra entrada en bolsa separada- de 65% de los títulos de Suez Environnement, la filial de agua y desechos de Suez, a los accionistas de este grupo privado para compensar la diferencia de valor entre ambas empresas.
GDF Suez tiene una «posición fuerte» y «envidiada» en un mercado que favorece la consolidación del gas y la electricidad, señalaron los analistas de Lehman Brothers.
La capacidad del grupo para superar su meta de ahorros de mil millones de euros será otro elemento positivo, estimaron, aunque los elevados precios del petróleo plantean «un riesgo» en relación a las tarifas reglamentarias del gas, fijadas por el Estado e inferiores al precio de mercado.
Pero las palabras de la ministra de Economía, Christine Lagarde, que indicó el jueves que el Estado podría «ajustar» estas tarifas «van en el buen sentido», consideró otro analista.
Para el economista Jean-Marie Chevalier, estas tarifas son una primera dificultad para GDF Suez, que deberá «explicar que no es su culpa si los precios del gas» aumentan.
En su opinión, «el gran culpable es el Estado, que lleva a cabo una suerte de bloqueo de los precios», cuando «el verdadero mensaje a comunicar es que la energía será más cara».
Los analistas de Oddo Securities son «muy positivos» sobre la fusión, que creó al único grupo «presente en toda la cadena de valor del gas y la electricidad que puede beneficiarse de la convergencia de estas energías, el líder en las actividades de gas natural licuado», así como la única empresa del sector junto al grupo alemán EON «que registrará un crecimiento del Ebitda (resultado bruto de explotación) de dos dígitos».
Para otro analista, lo positivo son «los ahorros» generados, pero lo negativo son «los problemas de integración, de acercamiento de las culturas».
La agencia de calificación Moody»s, que bajó el viernes la nota de deuda a largo plazo de GDF pero subió la de Suez, considera que la fusión es «oportuna», dada la diversificación del nuevo grupo y su presencia a lo largo de la cadena energética.
Pero subrayó los «riesgos» potenciales de integración debido a su tamaño, aunque son minimizados por la duración del proceso de fusión.
El presidente del nuevo grupo, Gérard Mestrallet, y su vicepresidente, Jean-Franí§ois Cirelli, reconocieron el jueves que el proceso de fusión condujo a tensiones en todos los niveles.
Pero según Mestrallet, estas «diferencias no son incompatibilidades». Es «normal» que «cada uno haya defendido el punto de vista de su empresa», sostuvo.
Los analistas de Natixis saludaron también la «política accionarial dinámica» del nuevo grupo, que mañana ya prometió desembolsar este año un dividendo excepcional de 0,80 euros por acción.
Esto representará para el Estado francés, primer accionista del grupo con un 35,7% del capital, unos 625 millones de euros.