Gates presiona en Bagdad


Visita. Robert Gates (D), secretario de Defensa de Estados Unidos, a su llegada a Irak.

El secretario estadounidense de Defensa, Robert Gates, se reunió hoy con los principales mandos militares de su paí­s en Irak, en una visita a Bagdad que tiene como fin presionar al primer ministro iraquí­, Nuri Al Maliki, en favor de un mayor esfuerzo de reconciliación.


Gates empezó su cuarta visita a la capital iraquí­ con un desayuno de trabajo con el general David Petraeus y el teniente general Raymond Odierno en el cuartel general militar de Estados Unidos, a las afueras de Bagdad.

El responsable de Defensa estadounidense ha viajado a la capital iraquí­ en medio de una nueva oleada de tensiones sectarias y bombas contra mezquitas y mientras en Washington se acrecienta la impaciencia por una aparente falta de progresos polí­ticos en Irak.

«Estamos disgustados con los progresos realizados hasta ahora y esperamos que los recientes ataques con bombas de Al Qaida no los retrasen o los interrumpan», declaró Gates mientras volaba hacia Bagdad a última hora del viernes.

El secretario estadounidense de Defensa tiene previsto reunirse el sábado con Maliki.

Gates es el tercer alto responsable que en la última semana viaja a Bagdad para expresar la preocupación estadounidense al primer ministro iraquí­ por la falta de progresos en una legislación que facilite la reconciliación entre chiitas, sunitas y kurdos.

Antes que él visitaron separadamente Bagdad durante la semana, con semejantes mensajes para Maliki, el vicesecretario de Estado, John Negroponte, ex embajador en Bagdad, y el almirante William Fallon, comandante de las fuerzas estadounidenses en Oriente Medio.

Esas visitas se produjeron después de la bomba que el miércoles dañó el santuario chiita de Samarra por segunda vez en una semana.

Por su parte, el artefacto que explotó en la mezquita de Al Askari hace temer nuevos ataques contra mezquitas sunitas y un nuevo ciclo de violencia sectaria.

Gates declaró su total confianza en el general Petraeus, a quien el máximo responsable de los demócratas en el Senado, el senador Harry Reid, acusó de excesivo optimismo sobre los progresos realizados en Irak.

El jefe de la Defensa estadounidense, sin embargo, consideró que Petraeus es realista sobre la dificultad de garantizar la seguridad de Bagdad y sobre los obstáculos de la reconciliación interiraquí­ en el informe que debe presentar en septiembre.

En ese texto, el general dirá si sus tropas han logrado disminuir la violencia en la capital iraquí­ de forma que pueda ponerse en marcha una reconciliación polí­tica.

«Claramente hay un enorme interés en su capacidad para hacer progresos y demostrar al pueblo iraquí­ que están preparados para sentar los cimientos de un Estado iraquí­ en el que los diferentes elementos vivan en paz entre sí­», dijo.

«Creo que esa oportunidad aún está abierta», aseguró Gates.

Un elemento clave de la valoración estadounidense será si el ejecutivo de Maliki ha logrado que se apruebe una importante legislación dirigida a dar mayor relevancia en el gobierno a los sunitas.

Esas normas incluyen leyes sobre la distribución de los ingresos procedentes del petróleo, la prohibición de que ex miembros del partido del ex presidente Saddam Hussein puedan acceder a puestos gubernamentales, una revisión Constitucional y la fijación de una fecha electoral.

Por el momento, el gobierno de Maliki fracasó en la aprobación de esas medidas.

«El primer ministro Maliki hace frente a enormes obstáculos; está trabajando estrechamente con nosotros y colaborando con otros sectores en el consejo presidencial. Así­ que pienso que es un proceso en desarrollo», agregó Gates.

Este último no ocultó que «entre esos grupos hay hondas reticencias», por lo que «hacerles trabajar juntos serí­a un desafí­o».

«El primer ministro Maliki está intentado hacer frente a ese desafí­o lo mejor posible y creo que merece apoyo», concluyó Gates.