Gastar bien


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La aprobación de préstamos y la ampliación presupuestaria parecen encaminadas ya a su aprobación y es importante que se establezcan mecanismos de control para asegurar que el dinero se gaste bien. Porque sostenemos que el problema del paí­s ha estado fundamentalmente en la mala utilización de los recursos, toda vez que en este perí­odo presidencial se ha dispuesto de los más abultados presupuestos de gastos y, sin embargo, cuando vemos el balance en seguridad, salud, educación, mantenimiento de la obra pública y reconstrucción tras los desastres naturales, el balance es patético.

 


Y todo porque se ha destinado el grueso de los recursos a financiar una costosa campaña electoral bajo el pretexto de promover la cohesión social. Los niveles de pobreza no se han abatido precisamente porque el dinero se ha usado con criterio clientelar, como se demuestra con la repartición de “bolsa solidaria” a gente de la clase media en áreas importantes electoralmente hablando.

En estos años se ha arrebatado recurso a la seguridad, la educación y la salud, para trasladarlo a los fondos que manejó clientelarmente la esposa del Presidente y sobre los cuales no se puede hacer una auditorí­a social por el escamoteo de datos que impide medir, efectivamente, el impacto de los programas en el combate a la pobreza y en el aumento del rendimiento escolar de los niños cuyas familias recibieron las transferencias.
 
  Hoy estamos con el agua al cuello en materia de seguridad, sufriendo uno de los momentos más negros en la historia del paí­s, ni siquiera igualado por el conflicto armado interno cuando viví­amos todos con la camisa levantada. La explicación del Gobierno es culpar a sus predecesores del desastre, pero tras tres años de estar sustrayendo recursos al tema de la seguridad y regateando centavos para fortalecer el sistema de justicia, no se puede seguir achacando la responsabilidad a los de antes porque en tres años y pico no se ha hecho absolutamente nada para mejorar las condiciones que dejaron maltrechas los gobiernos anteriores.

Los acuerdos polí­ticos del Gobierno le permitirán disponer de más recursos a base de más deuda interna y externa. Hace un año nos dijeron que para enfrentar los efectos de la tormenta y la erupción hací­an falta recursos y hoy vemos que no se hizo absolutamente nada y que la emergencia sirvió únicamente para encubrir compras que se hicieron en fraude a la Ley de Compras y Contrataciones del Estado porque la infraestructura dañada sigue igual y al nada más empezar las lluvias ya hay nuevos daños. Gastar bien tiene que ser la exigencia de polí­ticos y ciudadanos ahora que ampliarán el presupuesto.